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| Estilpón o Stilphon o Stilfón de Megara, filósofo, discípulo de Euclides |
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jueves, 16 de abril de 2020
DISCRECIÓN E IMPASIBILIDAD. ESTILPÓN DE MEGARA
sábado, 12 de diciembre de 2015
FILOSOFÍA PARDA DE ISÓCRATES
Qué es un sofista
Los sofistas han llegado a tener muy mala prensa, como
charlatanes sin escrúpulos capaces de argumentar a favor de la proposición A y
de la proposición no-A, defensores de un saber egoísta más interesado en el
propio provecho que en la virtud. Pero considerar a todos los sofistas como demagogos, o maestros de publicistas o propagandistas, es injusto.
Platón mismo tuvo mucho respeto por la primera sofística, por los grandes
maestros de retórica y humanidades: Protágoras de Abdera y Gorgias de Leontini.
Y comparte con ellos la fe en el lenguaje como instrumento imprescindible de
educación ética.
La palabra “sofista” admitió muchas interpretaciones y fue cambiando de sentido con el tiempo. El verbo griego sophidsesthai significa
practicar la sophía, o sea, la sabiduría. Hesíodo lo usó en el sentido de “ser
entendido”, para acabar significando embaucar, engañar o ser excesivamente
sutil. Este último sentido volvió a penetrar en nuestra lengua desde el inglés
con el sustantivo "sofisticación" o el adjetivo "sofisticado" (sophisticated).
lunes, 29 de septiembre de 2014
LAS FILOSOFÍAS POLÍTICAS DE PLATÓN Y HUME
Dos pesimistas
En su admirable trabajo “Platón
y Hume, cercanos en lo importante”, J. M. Bermudo, profesor de la universidad
de Barcelona, hace una original lectura de la filosofía política del ateniense
y del escocés, subrayando sus analogías. Para ello hay que superar los
prejuicios de una historiografía tradicional que suele contemplarlos como
pertenecientes a mundos intelectuales distintos y hasta enfrentados: Platón
utopista e idealista, preocupado por el orden más que celestial de las formas
eternas; Hume naturalista y escéptico, para el cual no hay más cera que la que
arde. El griego, racionalista a machamartillo, despreciaría las potencias concupiscibles del alma; el edimburgués, emotivista,
sostiene que la razón no puede ser más que un instrumento de las pasiones.
Y sin embargo, para ambos, la
cuestión política fundamental es la misma: la fundamentación o legitimación de
la obediencia a las leyes y de sus límites. Por supuesto, ambos parten de
metafísicas y antropologías diferentes, pero los dos son pesimistas y fundan su filosofía política en una teoría
realista de la naturaleza humana, además presentan otras semejanzas relevantes
a la hora de analizar las condiciones de posibilidad de un gobierno justo.
“Platón es un optimista fracasado
que ha puesto el deber tan alto que se ve forzado a aceptar su imposibilidad,
siendo su filosofía un apasionado esfuerzo por evitar el desastre; Hume es un
escéptico consolado que ha puesto el deber tan asequible que cualquier gesto
permite la esperanza”[1].
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