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jueves, 16 de abril de 2020

DISCRECIÓN E IMPASIBILIDAD. ESTILPÓN DE MEGARA

Estilpón de Mégara - Wikipedia, la enciclopedia libre
Estilpón o Stilphon o Stilfón de Megara, filósofo, discípulo de Euclides

LA DISCRECIÓN DEL GOBERNANTE

 En las instrucciones para bien gobernar Córdoba, que le da el humanista murciano Francisco Cascales (Murcia 1563-1642)  al recién nombrado alcalde, Pedro Ferrer, allá por 1626, después de hacer el elogio de “la más noble ciudad de España”, colonia patricia y patria de Marcial, de los dos Sénecas y de Lucano, y tras anunciarle que “el gran cargo es también gran carga”, el erudito murciano recomienda las virtudes que deben honrar a cualquier autoridad, entre ellas, la igualdad de trato ante la ley de poderosos y humildes.

sábado, 12 de diciembre de 2015

FILOSOFÍA PARDA DE ISÓCRATES

ISÓCRATES (436-338 a. C.)

Qué es un sofista

Los sofistas han llegado a tener muy mala prensa, como charlatanes sin escrúpulos capaces de argumentar a favor de la proposición A y de la proposición no-A, defensores de un saber egoísta más interesado en el propio provecho que en la virtud. Pero considerar a todos los sofistas como demagogos, o maestros de publicistas o propagandistas, es injusto. Platón mismo tuvo mucho respeto por la primera sofística, por los grandes maestros de retórica y humanidades: Protágoras de Abdera y Gorgias de Leontini. Y comparte con ellos la fe en el lenguaje como instrumento imprescindible de educación ética.

La palabra “sofista” admitió muchas interpretaciones y fue cambiando de sentido con el tiempo. El verbo griego sophidsesthai significa practicar la sophía, o sea, la sabiduría. Hesíodo lo usó en el sentido de “ser entendido”, para acabar significando embaucar, engañar o ser excesivamente sutil. Este último sentido volvió a penetrar en nuestra lengua desde el inglés con el sustantivo "sofisticación" o el adjetivo "sofisticado" (sophisticated).

lunes, 29 de septiembre de 2014

LAS FILOSOFÍAS POLÍTICAS DE PLATÓN Y HUME



Dos pesimistas

En su admirable trabajo “Platón y Hume, cercanos en lo importante”, J. M. Bermudo, profesor de la universidad de Barcelona, hace una original lectura de la filosofía política del ateniense y del escocés, subrayando sus analogías. Para ello hay que superar los prejuicios de una historiografía tradicional que suele contemplarlos como pertenecientes a mundos intelectuales distintos y hasta enfrentados: Platón utopista e idealista, preocupado por el orden más que celestial de las formas eternas; Hume naturalista y escéptico, para el cual no hay más cera que la que arde. El griego, racionalista a machamartillo, despreciaría las potencias concupiscibles del alma; el edimburgués, emotivista, sostiene que la razón no puede ser más que un instrumento de las pasiones.

Y sin embargo, para ambos, la cuestión política fundamental es la misma: la fundamentación o legitimación de la obediencia a las leyes y de sus límites. Por supuesto, ambos parten de metafísicas y antropologías diferentes, pero los dos son pesimistas y fundan su filosofía política en una teoría realista de la naturaleza humana, además presentan otras semejanzas relevantes a la hora de analizar las condiciones de posibilidad de un gobierno justo.

“Platón es un optimista fracasado que ha puesto el deber tan alto que se ve forzado a aceptar su imposibilidad, siendo su filosofía un apasionado esfuerzo por evitar el desastre; Hume es un escéptico consolado que ha puesto el deber tan asequible que cualquier gesto permite la esperanza”[1].