Mostrando entradas con la etiqueta humanismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humanismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de marzo de 2022

JUAN PÉREZ DE MOYA


“Cuentan los poetas que Prometeo,
después de haber creado al hombre con arcilla,
le trajo el fuego ayudado por Palas,
para que la creación exánime recibiera el soplo de la vida
y disfrutara plenamente de este hermoso don”.

Juan Pérez de Moya. Silva Eutrapelias, 1557.


Juan Pérez de Moya fue un genio de nuestro Renacimiento. Vivió entre 1513 y 1596. Nació en San Esteban del Puerto, Jaén -hoy Santisteban- y murió en Granada. Evolucionó desde el estricto positivismo de sus primeros libros hasta la moralidad más recalcitrante de su Philosofía secreta (1585), postrera de sus obras y primer tratado de mitología grecorromana escrito en español. En sus días fue reconocido sobre todo como extraordinario matemático.

Carlos Clavería le describe como un aristotélico pre-darwinista ya que en su Silva Eutrapelías de 1557 se atreve a afirmar que “el origen de los seres animados tuvo lugar o a partir de la unión entre el varón y la hembra o tan sólo de la alteración de los elementos”. Describe enseguida distintos grupos de animales y prosigue: “A partir de todos éstos nacieron más tarde algunos como el hombre…”.

lunes, 29 de noviembre de 2021

FILOSOFÍA APOTEGMÁTICA

 

Efigie de JOANNIS RUFICO CORDUBENSIS
(Wikipedia)


LOS APOTEGMAS DE RUFO

 Un tahúr ingenioso


Hacia 1547, Juan Rufo nació en la calle del tinte de Córdoba, cosa bastante lógica si se tiene en cuenta que su padre, al que no cesó de dar disgustos durante medio siglo, era un honrado tintorero. Le robó quinientos ducados para despilfarrarlos en el juego, pasión de su vida y vicio más señalado. Marchó a Salamanca y fingió que estudiaba en su universidad. Suficientemente listo para autodidacta, leyó a Virgilio en latín. Vuelve a Córdoba y por procedimientos obscuros obtiene una juradería como “Juan Gutiérrez”, lo cual le permitió estafar 600 fanegas de trigo a la ciudad de los califas, con su venta se pagó unas juergas ludopáticas en Portugal. Todavía le quedan ducados para sobornar a un desgraciado que le sustituya en la guerra contra los moriscos en las ásperas sierras granadinas e intenta además vender su cargo público sin éxito. Marcha a Madrid en compañía de una joven “más hermosa que honesta”.

PEDRO MEJÍA Y SU SILVA DE VARIA LECCIÓN (1540)

 

Qubba musulmana del Salón del trono de Pedro I. El cuadrado simboliza la Tierra, sobre él la cúpula del Universo. Una decoración de mocárabes estrellados unen la Tierra con el Cielo (Real Alcázar de Sevilla, ciudad natal del caballero Pedro Mejía).
Qubba musulmana del Salón del trono de Pedro I.
El cuadrado simboliza la Tierra, sobre él la cúpula del Universo.
Una decoración de mocárabes estrellados unen la Tierra con el Cielo
(Real Alcázar de Sevilla, ciudad natal del caballero Pedro Mejía).


Fue la suya una vida de recogimiento y estudio en Salamanca y Sevilla, donde nació en 1497. Se carteó con Luis Vives y fue un lector infatigable que dormía poco para trasnochar con letras humanas. Se le motejó de Astrólogo. No por casualidad aconsejaba a pilotos y navegantes, sino prestigiado por sus conocimientos hidrográficos y geográficos, por eso fue elegido Cosmógrafo oficial de la Casa de Contratación de Indias a partir de 1537. Fue también caballero veinticuatro de Sevilla y Cronista oficial del Emperador Carlos, que le consintió serlo sin abandonar la ciudad el Betis por su precaria salud. En efecto, Pedro Mejía o Mexía, como se escribía entonces su apellido, era aprensivo y se abrigaba mucho, sobre todo la cabeza. Así que le llamaron el Sabio de los Siete Bonetes.

lunes, 8 de junio de 2020

NATURALEZA Y VIRTUD


Quot homines, tot sententiae: Fortuna


Naturaleza y Virtud en la Nueva Filosofía de Oliva Sabuco

La Nueva Filosofía de la Naturaleza del Hombre… (1587) se publicó dedicada a Felipe II con estas palabras: Tempore Regis sapientis virtus, non coeca fortuna dominatur. O sea, en el tiempo de un rey sabio no triunfa la ciega fortuna, sino la virtud.

La Ciega Fortuna, la Moira, el Ananké (Necesidad), el Hado, el Fatum, la Providencia, el Sino o el Destino son nombres que nuestra tradición cultural ha dado al orden causal, sagrado o no, pagano o cristiano, que sacude la existencia del humano sin que podamos evitarlo. Nadie escapa a su destino si éste está escrito allá arriba, en el orden de los astros o en el designio de un Dios que lo ve todo, lo puede todo, lo decide todo.

miércoles, 1 de enero de 2020

CONTRA EL PAPANATISMO

Resultado de imagen de fox morcillo"
Comentarios de Fox Morcillo a la República platónica
que duermen el sueño de los justos.

Nada más lejano de mi intención que promover el provincianismo o la pasión por añejos olores de establo, tribales, nacionales, imperiales o lingüísticos. Pero cuando una barra de hierro está combada hacia un lado, hay que combarla hacia el otro para que quede recta. Debemos proponernos combatir el papanatismo, ya denunciado por Unamuno, y tan extendido entre españoles e hispanos, sobre todo tras la decadencia y desmembración del imperio, como complejo de inferioridad desde el cual se juzga, por ejemplo, que cualquier texto escrito en inglés, alemán o francés -o traducido de estas lenguas-, es mejor que lo que se halla escrito en castellano, catalán o gallego. 

No caigamos tampoco en el energumenismo patriotero de atribuirnos un papel exclusivo y divino en la Historia, como hizo el magnifico escritor Juan Larrea, un papel, el del español y lo hispano, superior al resto de lenguas, linajes y naciones. La profecía de Larrea tuvo su venerable precedente en el quijotismo de Unamuno, en su exageración, la del "¡que inventen ellos!", para justificar nuestro atraso tecnológico en el XX, atribuyéndole a España una "hegemonía mística", angustiosamente religiosa.

viernes, 19 de junio de 2015

RENACIMIENTO Y HUMANISMO

APERTURA GEOGRÁFICA, CÓSMICA Y TEMPORAL


El Renacimiento es una etapa crítica. Fue anticipado por la recuperación de los textos de Aristóteles en el siglo XII y los comentarios que suscitaron durante la gran época de la escolástica cristiana en las principales universidades. A finales del medievo ciertos monjes como Alberto Magno, Juan Buridano, Nicolás Oresme o Guillermo de Ockam se interesaron por investigaciones físicas, preocupándose ya por contrastar la argumentación racional con la experiencia. Y todavía en el XVI,  la escolástica de Francisco Suárez y otros monjes intelectuales españoles, racionalista, aristotélica sobre todo, triunfará en las universidades, siendo sus obras esenciales en la formación de los principales autores modernos: Descartes, Wolff, Leibniz... Sin bien reaccionan contra ella, echan manos de sus recursos teóricos.

En general, en el renacimiento se producen múltiples movimientos de apertura: hacia el nuevo continente descubierto por Colón, hacia el pasado clásico y su tradición semiolvidada; hacia el futuro con una nueva concepción de las posibilidades de transformación del medio mediante el trabajo humano; y hacia el cosmos, pues resucita la pasión por la astronomía: nuevas observaciones y cálculos permitirán lo que se ha llamado revolución copernicana que promoverá el cambio de modelo, del geocentrismo de Ptolomeo, al heliocentrismo. La evolución elíptica de los planetas en torno al sol, incluida la Tierra, será matematizada por Kepler.

La apertura de la ruta de la seda hacia China (v. los célebres viajes de Marco Polo) consentirá la importación de técnicas que tendrán una relevancia grandísima en el surgimiento de la modernidad: la imprenta, que con tipos móviles será desarrollada por Gutenberg y que permitirá la difusión más barata de la cultura y su extensión a las capas burguesas, la brújula, necesaria en los viajes transoceánicos; y la pólvora, que se usará en Occidente para el desarrollo de armas de fuego. Las fronteras de los nuevos Estados nacionales (España, Francia...) se trazarán a cañonazo limpio.

lunes, 1 de abril de 2013

Tercer Manuscrito Marxiano


Karl MARX (1818). Manuscritos de Economía y Filosofía, 1844.


Marx nunca tuvo la intención de publicar estos manuscritos: apuntes incompletos e intuiciones sin desarrollar. Cuando se descubrieron fueron considerados “malditos” por muchos marxistas –sobre todo soviéticos- que los consideraron precientíficos e “idealistas”. Tratan del hombre más que de economía.

Íntegramente se publicaron por primera vez después de la muerte de Stalin, en Moscú, en 1956, con el título de Manuscritos de 1844; con dificultades, pues los folios de Marx estaban divididos en columnas, en cada una de las cuales se trataba un tema distinto; también surgió la polémica sobre la traducción de ciertas palabras, como las que corresponden a “extrañamiento” y “enajenación”.

El primer Manuscrito muestra las condiciones enajenantes del trabajo y el problema humano del obrero, sometido a la explotación del capitalista o del terrateniente. Trata del salario, de la progresiva miseria obrera, de las ganancias acumulativas del latifundista y el capitalista. Cita extensos textos de otros autores de la época.

El segundo Manuscrito, muy breve, trata de la propiedad privada.

El tercer Manuscrito, al que pertenece el texto propuesto para el examen de Selectividad (2015), es el más importante por el vigor de su exposición y su carácter idealista y humanista.

A partir del concepto hegeliano de “naturaleza objetiva”, Marx critica la enajenación del hombre. Sólo una revolución total, el comunismo, puede solucionar la alienación e insatisfacción humana, al hacer coincidir al humano existente con su ser social, que es su verdadera naturaleza.

Marx critica también el “fetichismo del dinero” que separa al hombre de la naturaleza. El dinero sustituye a la felicidad como fin ultimo en la sociedad capitalista. Critica a los economistas ingleses (J. S. Mill, A. Smith) por su individualismo y defensa a ultranza de la propiedad privada.

Finalmente, hace un estudio crítico del idealismo hegeliano, sobre todo basado en La fenomenología del espíritu, de la que valora la tesis del devenir dialéctico y los conceptos de enajenación y de realidad objetiva, pero critica su abstracción, su valoración del Todo por encima de las partes y la supremacía del Yo sobre la naturaleza.

Se trata de una obra juvenil. La ironía, el apasionamiento y la humanidad de los Manuscritos nos muestran el potencial positivo y creativo del autor. A pesar de sus pretensiones cientifistas, Marx influye primero por el corazón y sólo después por las ideas.

lunes, 2 de agosto de 2010

Humanismo

A finales de la Edad Media, ciertos autores comenzaron a cultivar lo que llamaron "letras de humanidad": "humaniores litterae". En esta expresión, 'litterae' no significa las "letras" contrapuestas a las "ciencias", exactas o naturales, porque esta distinción no se perpetró hasta el siglo XIX. "Letrado" era el docto en las ciencias en general, el hombre con formación universitaria que leía mucho.

La expresión "Letras humanas" se contraponía también a "letras sagradas" o teológicas. Los "humanistas" proclamaron la autonomía y dignidad de las ciencias profanas, considerando que merecían ser estudiadas por sí mismas y no sólo en relación con las "verdades divinas" (dogmas de fe).

Los humanistas fueron muy críticos con respecto a las obras literarias de ficción o de mero entretenimiento, por ejemplo, con las novelas. Juan de Valdés, Fray Luis de León o Juan Luis Vives reaccionaron contra la lascivia (apetito inmoderado de deleites carnales) y deshonestidad al ver cómo algunos prostituyen la poesía o la literatura poniéndola al servicio de temas vulgares: o sea, los temas sensacionalistas, maledicentes, escatológicos y procaces que deleitan en todas las épocas al populacho.

El humanismo es desde su restauración moderna crítico, espíritu crítico. El argumento de autoridad pierde fuerza o deja de servir: el científico tiene la obligación de someter a discusión y ensayo (experimento) sus teorías.

El humanismo empieza siendo "crítica filológica", restauración de los textos clásicos y científicos mediante traducciones rigurosas y directas, del griego, del latín, del hebreo, del árabe..., pero de ahí se pasa a la crítica "ideológica" o "filosófica"; el examen termina siendo "libre examen", o sea, opinión personal.

Lo primero que exigen los humanistas de los "doctores", particularmente de los doctores en teología, es que no traten de esconderse detrás de un lenguaje esotérico, de una jerigonza inaccesible llena de "sofisterías y bachillerías" (Juan de Valdés, 1530): lo que hoy llamaríamos pedantería y hasta "terrorismo intelectual".

Algunos humanistas, por ejemplo, Francis Bacon o Juan Luis Vives (en la imagen de la izquierda), sintieron gran entusiasmo por la técnica en la que vieron un modo de mejorar la condición humana y no se despreocuparon de las cuestiones cotidianas, de la vida práctica. Vives rompió con una tradición celibataria (?) muy arraigada en la cristiandad medieval: decidió casarse e hizo compatible, revolucionariamente, las tareas domésticas y la vida en familia con las tareas universitarias e intelectuales.