lunes, 2 de enero de 2017

ARISTÓTELES CONTRA LA TEORÍA DE LAS FORMAS

Frutos de acanto. El empirismo de Aristóteles
estimuló el interés por la zoología
y la botánica, así como su estudio científico.
'Amicus Plato, sed magis amica veritas'

El gramático griego Ammonio recogió en el siglo cuarto una frase que atribuye a Aristóteles y que se ha convertido en locución clásica de la Historia de la Filosofía: "Soy amigo de Platón, pero mayor amiga mía es la verdad". En efecto, Aristóteles jamás habló mal de su maestro, pero refutó con potentes razones su Teoría de las formas o Teoría de las ideas...

I. "Afirmar que las Especies [ideas] son paradigmas y que participan de ellas las demás cosas son palabras vacías y metáforas poéticas. Pues ¿qué es lo que actúa mirando a las Ideas? Puede ocurrir, en efecto, que algo sea o se haga semejante a otra cosa sin ser modelado según ella; de suerte que, existiendo o no existiendo Sócrates, alguien podría llegar a ser como Sócrates; y es evidente que lo mismo podría suceder si Sócrates fuera eterno"...
 II. "Parece imposible que la sustancia esté separada de aquello de lo que es sustancia; por consiguiente, ¿cómo podrían las Ideas, siendo sustancias de las cosas, estar separadas de ellas? Pero en el Fedón [100d] se dice que tanto del ser como del devenir son causas las Especies; sin embargo, aunque existan las Especies, no se producen las cosas participantes si no existe lo que sea motor [la causa motriz eficiente], y se producen muchas otras, como una casa o un anillo, de las cuales no admitimos que haya Especies"
 III. "Si realmente son números las Especies, ¿cómo serán causas? ¿Acaso porque los entes son otros números, por ejemplo, tal número un hombre, y tal otro Sócrates, y tal otro Calías? ¿Por qué, entonces, son aquellos [los números] causa de estos [los entes sensibles]? Pues, aunque los unos sean eternos y los otros no, nada importará... Además, de varios números se forma un solo número; pero ¿cómo puede formarse de Especies una sola Especie?"
Metafísica A, 9.

Para Aristóteles la sustancia es un compuesto hilemórfico, o sea, una cosa concreta que está ahí, formal y material a la vez. Acepta la forma (morfé) como abstracción universal, pero no separada sino inherente a la materia (hyle) en el compuesto hile-mórfico. Esta posición ante el problema de los universales se puede calificar de realismo moderado, frente al idealismo platónico. 

La idea es para Aristóteles una abstracción, algo fabricado por el entendimiento, no un descubrimiento del alma en sí, y sirve precisamente como esa forma universal que siendo una se dice de -o versa sobre- otras muchas cosas (unus versus alia, universalia), como "caballo" (forma universal) se dice de Bucéfalo, Babieca, Rocinante, etc. Los universales (las formas o ideas) existen, pero no con independencia de las sustancias individuales en un mundo "más allá del cielo" como creía Platón. Las ideas son formas universales in re, en las cosas mismas, no separadas de las cosas, no a parte rei.

A esta objeción principal se suman otras. Un poco antes de los textos citados, Aristóteles se refiere al argumento del "tercer hombre", una reducción al absurdo que ya se había planteado críticamente y como objeción a la Teoría de las Ideas en la misma Academia fundada por Platón en 387 a. C. Si "hombre" es la idea, forma o esencia, de la que participan todos los seres humanos concretos: Sócrates, Alejandro, Aspasia, Diotima, Úrsula... habrá que suponer un "tercer hombre" como forma común de la que participan tanto Úrsula como la idea de ser humano, y un cuarto, y un quinto "hombre"... lo cual es absurdo.

Aristóteles reprocha a Platón haber confundido la sustancia segunda (la forma, esencia o estructura común que permite al entendimiento científico ordenar el mundo) con la sustancia primera, que para Aristóteles es la cosa concreta, ese compuesto de materia y forma (hilemórfico) que existe realmente. Y, sobre todo, le refuta por haber separado esa forma de su contenido material, haciéndola subsistente. Las ideas, como predicados universales, son sustancias segundas aunque en el discurso podamos convertirlas en sujetos abstractos, como ocurre cuando decimos "todo delfín es mamífero", "cualquier hierro es metal" o "el rojo es un color". Pero para Aristóteles, el principal sujeto de toda determinación es la cosa concreta, este delfín, este trozo de hierro o la túnica roja que viste Yocasta, sólo de la cosa concreta e indivisible se puede decir con propiedad que es sujeto y sustancia. Lo demás predicados son accidentes de dicha sustancia primera.

De la aceptación de que toda entidad real depende para existir de su participación en las ideas o que lo sensible es manifestación de formas eternas se siguen, en opinión de Aristóteles, otros absurdos. Por ejemplo, tendríamos que admitir ideas de negaciones, la idea de ceguera, sin la cual no habría ciegos. Una cosa es hablar de la Justicia como paradigma eterno, modelo o ideal político (o de la Belleza en sí, lo bueno, la Unidad del ser o el Amor que une a todas las cosas, trascendentales platónicos), y otra cosa es suponer que todo cuanto existe imita el ser de la idea, como las cosas corruptibles y cotidianas, la basura que echamos al contenedor o el anillo que regalamos a la novia. Suponer la existencia eterna de la basureidad o de la anilleidad parece tonto.

Para Aristóteles, la sustancia segunda, o sea, la esencia ideal, no puede ser causa motriz, mucho menos si se la identifica pitagóricamente con el número, pues si bien la cantidad es para Aristóteles una determinación intrínseca, categoría o modo de ser de la sustancia primera, sin embargo no habría números si no hubiera primero entidades materiales que los soportaran, pues la sustancia primera es el sujeto o soporte (synolonproté ousía, hypokeimenon) real del número. 

El número es por tanto un accidente de la sustancia primera. Las cosas no son números, y los números ni siquiera pueden ser causas. No olvidemos que para Aristóteles, la ciencia es la explicación de los acontecimientos por sus causas y principios universales y necesarios. Por eso, la física de Aristóteles será una física cualitativa y finalista, no cuantitativa y mecanicista

Habrá que esperar al Renacimiento europeo, para que una reforzada y renovada corriente pitagórica y neoplatónica propicien un fértil maridaje entre física y matemáticas, de ese matrimonio nacerá la física moderna de Galileo, su método, y la mecánica gravitatoria de Newton.  



Ejercicios y actividades

1. Investigue la relación histórica que sostuvo Aristóteles con la Academia de Platón. ¿Cuándo y por qué la abandonó?, ¿qué hizo entonces? ¿Quién dirigió la Academia a la muerte de Platón, y el Liceo a la muerte de Aristóteles?

2. Comente uno de los párrafos de la Metafísica de Aristóteles recogidos en esta entrada (I, II o III), a la vez que explica las razones que en él se expresan contra la Teoría platónica de las Formas. Ponga ejemplos originales.

3. Distinga entre sustancia primera (proté ousía) y sustancia segunda. ¿Admite Aristóteles la relevancia científica de las formas?, ¿en qué sentido?, ¿son para él reales o abstracciones útiles?

4. ¿Por qué para el Estagirita, la forma está in re y no a parte rei? Aclare el significado de estas expresiones latinas.

5. ¿Qué autores intentaron en el Renacimiento conciliar la ontología de Platón con la de Aristóteles?

6. Profundice en el pensamiento de uno de los autores a los que refiere el ejercicio 5 y explique alguno de sus argumentos a favor de una armonía entre platonismo y peripatetismo.

7. Jesús Mosterín considera a Aristóteles un materialista moderado. ¿Qué piensa de esta opinión?


Para saber más, puede consultar en este mismo blog otras entradas pinchando en la etiqueta de Aristóteles:

miércoles, 14 de diciembre de 2016

FRANCISCO DE PAULA CANALEJAS, FILÓSOFO DEL SENTIMIENTO

Francisco de Paula Canalejas Casas (1834-1883),
por E. P. Valluerca, Ateneo de Madrid

"En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria" 
Lucas 4, 24. 

Nadie es profeta en su tierra. La frase evangélica se ha hecho popular, un tópico o lugar común que viene a significar que es muy difícil triunfar o adquirir gloria entre gentes que conocen bien la humanidad de uno y por tanto su menesteroso origen ("Y decían: ¿No es éste el hijo de José?" Lc, 4, 22). Si esto es cierto en todas partes, y muchos han de abandonar su pueblo para adquirir notoriedad como profetas, o como intelectuales, filósofos, ingenieros, arquitectos o artistas; no es menos cierto que el triunfo y reconocimiento entre los paisanos resulta particularmente difícil en España. Cualquier novedad francesa, alemana o americana, merece enseguida traducción y comentario, mientras que somos hipercríticos y muy recelosos -o sea, envidiosos- respecto a la calidad de las obras de nuestros paisanos.

¡Se ha llegado a decir que en España no hubo Renacimiento! Y sin embargo, muchas de las ideas filosóficas y científicas que luego fructificaron en la modernidad de Europa tuvieron su innegable germen en autores hispanos: Fernán Pérez de Oliva, Fox Morcillo, Huarte de San Juan, Luis Vives, Oliva Sabuco, Gómez Pereira, Francisco Sánchez, Miguel Servet..., por citar solo unos cuantos. También se niega que haya una verdadera filosofía en España, fuera de la Escolástica cristiana, que por otra parte inspiró a los grandes metafísicos modernos, entre ellos a Leibniz y Kant, y cuyo pensamiento político estuvo en el origen del Derecho Internacional.

Salvo las enciclopedias, hoy nadie recuerda a Francisco de Paula Canalejas, que no hay que confundir con su sobrino, el político José Canalejas Casas (1827-1902). Y sin embargo, Francisco de Paula fue durante algunas décadas primerísima autoridad de la Inteligencia española.

Nació en Lucena (Córdoba). Estudió Filosofía y Derecho en la Universidad central de Madrid. Fundó una revista universitaria con su amigo Emilio Castelar y su cuñado Miguel Morayta. Se doctoró en 1858 con una tesis titulada "Ley de la relación interna de las ciencias filosóficas".

Catedrático de Literatura por oposición de la Universidad de Valladolid, luego pasó a la de Madrid en 1862. Alcanzó fama como abogado, jurisconsulto y redactor de códigos legales. Diputado en las cortes republicanas de 1873, presidió el Ateneo de Madrid y fue nombrado académico de la Lengua. Escribió y disertó sobre la filosofía platónica, las doctrinas de Raimundo Lulio, la poesía épica y caballeresca castellana, la obra de Cervantes, el teatro de Calderón, la educación literaria de la mujer..., siendo estimado como un excelente orador público. 

En 1856, don Francisco de Paula publicó en Cádiz un tratadito titulado Filosofía del sentimiento y de la razón, obra en la que intenta conciliar la tradición racionalista griega con el sentimiento y con los misterios de la espiritualidad cristiana. 

El prólogo de esta obra contiene una apretada, didáctica, sabrosa y crítica síntesis de las principales escuelas paganas. Y la obra está disponible gratuitamente para su lectura en Google Books.

A continuación, citaré uno de sus textos para el comentario:

[SENTIMIENTO Y CONCIENCIA. CURIOSIDAD Y JUSTICIA]
"No hay raciocinio ni operación alguna de nuestras facultades mentales que no tenga origen en el sentimiento. El sentimiento de la curiosidad..., es el principal estímulo que nos conduce al descubrimiento de las ciencias: el sentimiento de lo justo es nuestro norte  en las operaciones de la razón que se rozan con todos aquellos hechos que queremos esclarecer con intención pura y recta: el sentimiento de lo honesto nos guía en aquellas producciones con que se recrea el entendimiento cuando tiene por fin no faltar a las reglas establecidas en una sociedad ilustrada: estos son los trabajos llamados de conciencia. En suma, no hay movimiento alguno del alma que no tenga su origen en el sentimiento"
Francisco de Paula Canalejas, Op. cit., "De las facultades intelectuales", pg. 187.

Sugerencias para actividades. ¿Qué entiende Canalejas por sentimiento? ¿Qué parecido guarda su punto de vista con el emotivismo ético de Hume? ¿En qué sentido colaboran razón y sentimiento en la vida humana activa? ¿Qué puntos de vista critica Canalejas de los grandes autores griegos, particularmente de Platón y Aristóteles? ¿Cuáles son sus principales argumentos?...

sábado, 3 de diciembre de 2016

SOLÓN, SABIO LEGISLADOR

Estatua de Solón en la Biblioteca de Washington

Realismo político

Solón (c. 640-560) es el mejor conocido de Los Siete Sabios de la antigua Grecia, abuelos de nuestra cultura. Aristóteles elogió su tarea como legislador y Plutarco escribió una Vida de Solón, aunque el gran polígrafo de Queronea, tan recto como fue, no recoge alguna controvertida medida del gran ateniense: Según Ateneo de Náucratis (II-III) y "en beneficio de la juventud ateniense", Solón creó burdeles de propiedad estatal con esclavas traídas de fuera del Ática, y "del dinero reunido por este comercio erigió un templo a Afrodita Pandemia". 

martes, 27 de septiembre de 2016

EL PANTEÍSMO DE JUAN ESCOTO ERÍGENA

 
Página del Libro de Kells
“Dios se crea, creando”
Juan Escoto Erígena

Vestigios del mundo antiguo

Los modernos tenemos serias dificultades para comprender la mentalidad de los hombres del Medievo. Una mentalidad centrada en la idea de Dios, pero también, una mentalidad centrada en la idea del Infierno, que en el imaginario medieval ocupaba precisamente el centro de la Tierra y por tanto, del Mundo. Es cierto que la Edad Media fue violenta y oscura. Las ruinas del Imperio Romano Occidental, devastado por hordas bárbaras, no fueron albergue favorable ni propicio para el despegue de las obras del espíritu. Únicamente en el interior de los monasterios se conservó algo del clásico orden simbólico.

En algunos casos, como sucedió en la Sevilla visigótica de San Isidoro, la labor de los ministros de la Iglesia es más bien de recopilación de lo poco que queda de la cultura perdida (derecho, filosofía, medicina…) en conjuntos enciclopédicos que permiten poner algo de luz y orden en mitad de las tinieblas y el caos.

jueves, 19 de mayo de 2016

EL ENSAYO, GÉNERO FILOSÓFICO

"La verdad no es el todo"
Adorno

En su artículo "El ensayo en la crisis de la modernidad" (1991), Pedro Cerezo aborda la historia del género. La forma ensayística no tiene nada que ver con la concepción sistemática de la filosofía, pero esta es cosa de los modernos (yo añadiría que ya en el siglo XIII, la plenitud de la escolástica engendraría sistemas como "summas"). Pero desde luego ni Platón ni Aristóteles pretendieron construir una representación cerrada y coherente del mundo. Los diálogos platónicos, verbigracia, son "experimentos de exploración de la esfera de lo universal".

Dejando a un lado los intelectualistas tratados teo-lógicos de los escolásticos, los sistemas o los tratados sistemáticos modernos aparecerán cuando se fundamente el ser a partir de la propia conciencia racional, en el momento en el que es el pensar lo que fundamenta el ser, más bien que al revés, digamos post-cogito. El sistema es la consumación del principio de razón suficiente, según el cual todo tiene una esencia o explicación racional por la que existe, sea esta en última instancia -como presumió Leibniz- la Razón Divina (verdades de razón) o Su Divina Voluntad (verdades de hecho).

Es posible que en la pretensión de sistema anidara una voluntad de artificio muy propia del barroco. Nietzsche verá en esa voluntad de sistema una voluntad de poderío, de dominio, e incluso de consuelo: el intento de someter la realidad a control congelándola, amortajándola, para no aceptar su dimensión efímera, temporal (res est forma fugax), problemática, o sea, su dinamismo trágico.

sábado, 14 de mayo de 2016

FILOSOFÍA DE LA CIRCUNSTANCIA


"Yo soy: yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo a mí"
Meditaciones del Quijote, 1914

Los buenos lectores son quizá tan escasos como los buenos escritores. Resumir en pocas páginas, no ya un libro solo, sino una obra tan vasta como la de Ortega y Gasset, requiere mucho genio, el que tuvo el intelectual galduriense Juan López-Morillas cuando en 1959 publicó una introducción al filósofo español para universitarios norteamericanos, "José Ortega y Gasset: An Introduction".

Comienza hablando de la fuerza subyugante del estilo orteguiano, idóneo para exponer sus doctrinas ante un auditorio "vivo" forcejeando con el presunto escepticismo de sus oyentes en esa especie de diálogo unilateral de la lección o la conferencia. Y es que Ortega conservaba siempre la cálida sugestión de la palabra hablada, lo que explica la sensación de presencia inmediata y magistral que provoca en el lector atento.

Igualmente podríamos referir a la transparencia de su escritura: "La claridad -dijo una vez- es la cortesía del filósofo". Gadamer definió la prosa de Ortega como de "concisión iluminativa". Sus radiantes metáforas e ingeniosas comparaciones pronto le convirtieron en un clásico de nuestra lengua.

La filosofía de Ortega es una "filosofía de la circunstancia", pues cada hombre al tomar conciencia de sí mismo descubre:

a) que no le es dado elegir el mundo en el que ha de vivir: es siempre el de un "aquí" y un "ahora", el de una situación histórica particular.

b) que su circunstancia está constituida por facilidades y dificultades de las que puede servirse o sacar provecho, como el nadador con el agua o el ave con el aire. La condición del hombre es la de náufrago o peregrino.

c) que le es ineludible, para sostenerse en el universo, hacer algo con su circunstancia.

d) y que para tratar con su circunstancia tendrá que forjar un plan, proyecto o imagen de su vida.

domingo, 17 de abril de 2016

EL ARTE, ÓRGANO ROMÁNTICO DE LA FILOSOFÍA



Schelling. Sentimiento de la naturaleza y el arte

1. Una vida romántica

Federico Guillermo José Schelling nació en Leonberg, una bella aldea de Württemberg (Suabia), hijo de un pastor protestante. En el seminario de Tubinga conoció a Hegel y Hölderlin, poeta que sería su amigo íntimo durante décadas. Influido por Fichte elaboró una tesis en latín sobre el papel del mal (1792). En 1796 marchó a la universidad de Jena recomendado por Goethe y en 1798 ya formaba parte del círculo romántico de Carolina Michaelis, viuda del célebre médico Böhmer y esposa del erudito Friedrich von Schlegel, con cuya hija Augusta se casó.