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sábado, 15 de noviembre de 2014

IDEAS EJEMPLARES. PARADIGMAS Y ARQUETIPOS

Recorte de un icono de la Piedad de Miguel Ángel
LA ESENCIA DE LA PIEDAD

Probablemente sea el Eutifrón el primer diálogo socrático escrito por Platón en el que aparecen las palabras ἰδέα, εἶδος (idéa, eîdos) en el sentido especial platónico. En 5d la idea es la característica única que distingue a lo piadoso en sí mismo, o lo que comparten los actos piadosos para poder ser pensados como tales. O sea, el eîdos o la idéa de la piedad es el carácter propio por el que todas las cosas pías son pías.

Enseguida, esa característica común aparece como medida ejemplar o modelo (παράδειγμα, paradigma):

“Dime cuál es precisamente esta forma (idea), a fin de que mirando a ella y sirviéndome de ella como de un modelo (paradigma), pueda decir que es piadoso lo que tú haces” (Eutifrón, 6d).

martes, 17 de enero de 2012

El platonismo de la "teoría de las catástrofes"


La gran lira del universo, según R. Fludd
(Mersenne, L'harmonie universelle, 1636)
René Thom es considerado como el padre de la "teoría de las catástrofes", pero esta denominación espectacular fue inventada por E.C. Zeeman, aunque Thom fue quien escribió y publicó en 1972 Stabilité structurelle et morphogenèse, que en 1983 fue completada y revisada por su autor, y despertó un importante eco científico, por su aplicación en diversas ciencias, tanto naturales (geología, biología...), como humanas (sociología, etología, etc.).

Se trata de una teoría que describe con modelos matemáticos un cierto número de fenómenos discontinuos, por ejemplo, las “transiciones de fase”, es decir, el modo en que una sustancia pasa súbitamente del estado líquido al gaseoso, o el modo en que un perro vacila entre la cólera y el miedo, el ataque o la huida. Si el perro sólo tiene miedo, huye; si sólo está encolerizado, ataca. Pero estos dos estados pueden manifestarse de una manera más compleja, de modo que la cólera deje paso progresivamente al miedo o inversamente; aparecen así comportamientos “catastróficos”, dramáticos, caracterizados por cambios bruscos (v. diagrama infra).

En su obra Parábolas y catástrofes (Tusquets, 1985), Thom considera su teoría no sólo como una metodología, sino también como una hermenéutica. El término “hermenéutica” se aplica específicamente al arte de interpretar los textos sagrados. El autor piensa que la suya introduce una mejor comprensión de los arcanos de la naturaleza que el mecanicismo materialista y reduccionista de la ciencia convencional, porque predecir no es comprender. La matemática es "el testimonio impecable del idealismo de la naturaleza. La vida suprema es matemática. Todos los mensajeros divinos son obligatoriamente matemáticos". Y es aquí donde Thom rebasa con creces los límites de las matemáticas para hacer filosofía, e incluso metafísica, remitiéndonos al idealismo platónico.