El valor de lo necesario
¡Pobre Diógenes! Le pusieron su nombre al síndrome de un trastorno mental que nada tiene que ver con su menesterosa y sobria condición. Diógenes el de Sínope (404-323) -no el de Laertes (180-240), que vivió muchos siglos después-, no quería más cosas, quería menos cosas, era un anti-consumista. Como jipi o “perro-flauta” de la época en que Alejandro el Grande dominaba el mundo, llevaba en su mochililla un vaso de madera para beber. Una vez vio a un niño beber agua valiéndose sólo del cuenco de su mano y aceptó la gran lección que le daba el niño, así que tiró el vaso. Tenía por principio ético conformarse con lo necesario, con lo imprescindible.
