domingo, 29 de noviembre de 2015

NEOPLATONISMO ATENIENSE Y CRISTIANISMO


Helenismo y neoplatonismo

Copleston distingue tres fases en la filosofía helenístico-romana:

1) De fines del IV a. C. hasta mediados del I a. C.: caracterizado por la fundación de las filosofías estoicas y epicúreas. Contra ellas y sus sistemas “dogmáticos” se alza el escepticismo de Pirrón y los pirrónicos y la vena escéptica de la Academia Media y Nueva.

2) Desde mediados del I a. C. hasta mediados del III d. C.: es la época de los doxógrafos, que recogen las opiniones (doxai) de los sabios antiguos, entre los cuales sobresalen los alejandrinos. A la vez que progresa la investigación científica aplicada, se dan tendencias místicas y de sincretismo filosófico-religioso.

3) De mediados del III d. C. hasta mediados del siglo VI, y en Alejandría hasta el VII d. C., es la época del neoplatonismo. Una filosofía de fusión que pretende combinar todos los elementos válidos de todas las doctrinas filosóficas y religiosas de Oriente y Occidente, y que influirá enormemente en la especulación cristiana, tanto latina (San Agustín, Tomás de Aquino) como griega (Orígenes, Pseudo-Dionisio).

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Arístides: ostracismo e imperio de la ley

Óstracon con el nombre de Arístides, hijo de Lisímaco

Arístides nunca quiso parecer el mejor, sino serlo. Eso lo reconocía todo el mundo en la Atenas de su tiempo (primer tercio del s. V a. C.). Pero por aquel entonces la ciudad no permitía que nadie sobresaliera, ni siquiera si era el mejor en excelencia o virtud (areté).

¿Por qué? ¿Por miedo a la tiranía? ¿Por envidia de la gloria ajena? ¿Para castigar la insolencia?

Arístides fue el rival del formidable político y estratega Temístocles, quien se quitó un gran peso de encima cuando Arístides fue condenado al exilio por ostracismo. Eso sucedió en la Atenas del 482 antes de Cristo.

El ostracismo servía de herramienta para que el pueblo soberano desterrara por diez años a cualquier sospechoso de atentar contra la democracia. Se respetaban sus bienes y se permitía a sus familiares seguir viviendo en el Ática, la región de Atenas. Cada año se planteaba en la Asamblea si había que execrar a alguien de la vida pública. En caso afirmativo, cada ciudadano escribía el nombre del que consideraba peligroso en un trozo de teja (óstracon, donde viene la palabra “ostracismo”). Debía haber un quórum de 6.000 ciudadanos y la persona cuyo nombre apareciese en más tejas tenía que marchar al exilio, siendo así apartado de la acción política.