TELEOLOGISMO VS. DEONTOLOGÍA
La ética clásica griega era eudemonista, teleológica. El criterio para decidir qué debemos hacer estaba determinado por el fin natural (
telos) que todos perseguimos: la felicidad (
eudemonía).
Sin embargo, en la modernidad las normas empiezan a cobrar autonomía y a ocupar un lugar central en la ética, lo bueno (
gut,
good) se distingue de lo justo (
richtig,
right). Desde Kant, la ética tiende, más que a ser teleológica, a ser una
deontología (del vocablo griego "
deon", que significa
deber): lo que importa éticamente no es qué nos hace felices, sino qué nos hace
dignos de la felicidad, o sea, si cumplimos o no con nuestras obligaciones.
(Parece claro que la "Internacional Publicitaria" aplica en sus mensajes una moral muy diferente de ésta, o es premoderna o es postmoderna, no busca hacernos merecedores de la felicidad, sino vendérnosla...).
La diferencia entre el eudemonismo y la deontología es importante: las éticas teleológicas toman como prioridad y fin el Bien (ontológico, psicológico, social, real o ideal) para construir lo correcto o lo justo (lo moralmente obligatorio), mientras que las deontológicas parten de lo correcto y lo justo, como un marco dentro del cual cada persona o grupo de personas puede buscar lo que considere bueno, siempre que no transgreda el marco de lo justo, que es prioritario.