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domingo, 30 de octubre de 2022

LA MÓNADA DE LEIBNIZ

Manuscrito de Leibniz

 

Para mi viejo amigo Vicente Nieto,
que no comprendió a qué refiriere Leibniz con su “mónada”.

 

Leibniz define la mónada como una sustancia simple e indivisible y por tanto sin extensión[1] ni figura. “Allí donde no hay partes, tampoco hay extensión”. Las mónadas son los verdaderos átomos o elementos imperecederos de la naturaleza. Sólo pueden comenzar por creación y concluir por aniquilación.

“El espacio, lejos de ser una sustancia, ni siquiera es un Ser. Es un orden, como el tiempo, un orden de las coexistencias, como el tiempo es un orden entre las existencias que no están juntas. La continuidad no es una cosa ideal, sino lo que hay de real es lo que se halla en este orden de la continuidad” (Akademie-Ausgabe, Transkiptionen 1914, Nr. 144, pág. 183)[2]

Las mónadas carecen de ventanas o poros[3] y cada una es diversa de cualquier otra, “pues nunca se dan en la Naturaleza dos Seres que sean perfectamente el uno como el otro, y en donde no sea posible hallar una diferencia interna o fundada en una denominación intrínseca”, según el Principio de los indiscernibles por el cual no pueden darse en la naturaleza dos cosas singulares que sólo se distingan según número[4].

viernes, 14 de noviembre de 2014

A la ocasión la pintan calva


“Esopi Appologi ...”, incunable impreso en Basilea en 1501

LAS CIRCUNSTANCIAS MANDAN

“Están verdes” fue lo que dijo la zorra, alejándose de las uvas que no podía alcanzar, con gran dignidad, eso si, pero medio muerta de hambre. 

El psicoanálisis ha usado la fábula como ejemplo de un mecanismo de defensa de la psique llamado racionalización. Cuando no somos capaces de conseguir un logro, podemos evitar la frustración rebajando o negando su valor... "¡están verdes!". Es un autoengaño para no reconocer una derrota. Nos instalamos en la mentira para no perder autoestima.

En la vieja fábula de Esopo, la moraleja dice: "así algunos hombres, no pudiendo alcanzar sus metas a causa de su debilidad (astenia) culpan a las circunstancias (τοὺς καιροùς)"[1].


EL OCASIONALISMO ÉTICO DE GORGIAS

La palabra griega kairós, nominativo de la que hemos traducido por "circunstancias" puede también traducirse por ocasión favorable, coyuntura oportuna, pero aquí tiene un sentido más general, que explotará en su reflexión sobre la conducta humana, o sea, sobre la moral, el gran sofista Gorgias de Leontini.