Tres ideas de Naturaleza

Introducción
Nuestras ciencias suponen siempre una cierta idea, una
imagen previa de lo que es el sujeto que conoce, o sea del ser humano, y de lo
que es el objeto conocido, o sea de la naturaleza. Esta idea no es del todo consciente, depende, aun sin darse cuenta de ello los científicos, de prejuicios
religiosos, imágenes míticas o poéticas, de necesidades sociales, de conflictos históricos y de prejuicios epocales.
La idea que
domina a las demás como una concepción del mundo o una visión general de la
naturaleza no se vuelve consciente sino hacia el final, cuando entra en crisis. Por eso decía Hegel que
el mochuelo de Minerva sólo alza su vuelo a la caída de la tarde. Cuando un paradigma
científico entra en crisis es cuando la reflexión filosófica está en
condiciones de reconocer sus principales conceptos y, más importante, la estructura de los mismos, el orden que guardan entre sí. Lo mismo puede suceder en lo
social: piénsese en las teorías de Platón o de Aristóteles sobre la polis, surgen cuando el orden de la ciudad-estado, su autonomía, sucumbía entre estertores y resistencias (de las que forman parte las políticas de ambos), subordinándose al marco triunfante del imperio.