| Hedonismo. Óleo de Ana Roldán Sánchez (*1960, Málaga) |
La reflexión sobre el placer (ἡδονή, hedoné) de Platón y Aristóteles
Análisis de ideas, crítica y comentario de textos clásicos. José Biedma López, Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación (Universidad de Granada).
| Hedonismo. Óleo de Ana Roldán Sánchez (*1960, Málaga) |
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| Musgo, foto JBL, 16 enero 2021. Cerros de Úbeda |
Tito Lucrecio Caro (91-51 a. C.) es sin duda el discípulo
latino más famoso del griego Epicuro de Samos (341-270 a. C.). Lucrecio recoge
y expresa las doctrinas principales de la escuela epicúrea en su extraordinario
poema De Rerum Natura (De la naturaleza de las cosas). Su propósito es librar
al ser humano del temor de los dioses y del miedo a la muerte y ofrecerle así
una guía para la paz del alma.
CONTENCIÓN SOCRÁTICA O DISFRUTE IDIOTISTA
Aunque se incluye a Aristipo de Cirene (435-350) entre los socráticos, el cirenaico hizo capa hedonista de la austera túnica de Sócrates, proclamando los deleites de la vida como su mejor fin, o sea, el placer como bien supremo. Eso sí, como Aristipo era listo además de vividor y había bebido del racionalismo de Sócrates, buscaba la felicidad en la vida cómoda muy racionalmente, o sea usaba la razón para satisfacer sus pasiones (Hume no le atribuía otra función a la razón, sino esa misma, un papel instrumental. La razón no impone fines, lo hace la pasión, sino que es el más sofisticado de nuestros recursos para satisfacer nuestros deseos).