domingo, 18 de diciembre de 2011

Mitos platónicos

Penía y Eros
En su artículo "El mundo histórico e intelectual de Platón", inserto en su Introducción General a Platón. Diálogos (I, Madrid, Gredos 1981), Emilio Lledó dedica un epígrafe a "El mito en el lenguaje".

El mito aparece en los diálogos platónicos como un discurso dentro del discurso. El diálogo se remansa en el mito y adquiere un nuevo nivel de alusividad. Platón deja claro que lo que en el mito se narra "no es verdad", sino un "hermoso riesgo" (Fedón) una ilustración o "narración verosímil" (Timeo) que descarga sus alusiones en otro sistema conceptual en el que el humano puede verse reflejado, en una simbología en la que reconoce sus esquemas de comportamiento, el paisaje de sus deseos y hasta de sus sueños. Somos también lo que tememos y lo que esperamos, lo que ansiamos y lo que imaginamos. Sin duda, el mito es recobrado por Platón por su valor pedagógico, educativo, edificante.

La imaginación no explica dialécticamente, sino que sugiere, sugestiona, da que pensar. El lenguaje del mito es metafórico, alegórico. "La metáfora es el mito del lenguaje" -sentencia Lledó-. Una alegoría no es más que una serie continuada de metáforas. Platón combina a veces, como en República VI-VII, el tema con el foro, una comparación geométrica con otra metafórica, se sirve de la alegoría como un de un argumento analógico, para expresar una similitud de relaciones. Así, el sol es a las cosas del mundo sensible lo que el fuego (metáfora) a las cosas que llevan los porteadores sobre sus cabezas (metáfora) en el fondo de la caverna-presión (metáfora). El juego puede hacer que un mismo elemento, por ejemplo, el sol, aparezca como parte del tema y como parte del foro de la alegoría. En ella, el sol (foro) representa a la Idea del Bien (su tema), mientras que el fuego (elemento del foro) representa al sol real (su tema).


Lledó explica el mito como un paradigma, como un modelo de interpretación que entraña una multitud de elementos ausentes que, sin embargo, configuran el significado de los presentes.

"La constelación de términos que organizan el lenguaje del mito, actúa, originalmente, sobre dos distintas semánticas: la de sus paradigmas lingüísticos que dan sentido a los significados, y la del impreciso paradigma de las cosas mencionadas que no se delimita término a término, sino a través de un complicado salto a otro dominio, una metábasis eis állo génos".

Los mitos recogen una maravillosa época de la religión griega, en donde no había clase sacerdotal que los administrase o que impusiese una lectura dogmática de los mismos. De ahí el famoso fragmento 93 de Heráclito: "Y tal como el señor (ánax), cuyo templo divinatorio es el que está en Delfos, ni dice ni oculta, sino que da señas (semaínei)" (uso la trad. de A. García Calvo). Para Lledó, tal religión constituye un ejemplo evidente de libertad, pues incluso los oráculos dejaban el sentido de lo que decían al arbitrio de la voluntad de quien los escuchaba. Los dioses de Homero "son hermosos a la vista" porque quien los contempla los acomoda a sus sueños y a las necesidades de su vida.

Las grandes cuestiones inevitables, sobre el bien y el mal, el origen y el destino, la pasión y la frustración, se entretejerán siempre en el enigmático paradigma de lo mítico, pues la cuna del hombre se mece con cuentos. Esos jardines de relatos fantásticos siempre estarán presentes para "la edad del olvido", pues traen a la memoria los eternos problemas de los humanos. En esa "nebulosa inicial" (como la llama Lledó) tal vez resida, muchas veces, el pensamiento más genuino y revolucionario. Esas cosas que no sucedieron son para siempre (Salustio).

Tal vez Platón también usó los mitos con la intención de propagar las viejas leyendas órficas, los temores sobre las sanciones ultraterrenas para los malvados, o las estructuras del arcaico poder aristocrático. La intención política está siempre presente en su discurso, porque no somos nada al margen de la polis. Sin embargo, el ateniense los revitalizó con sentidos tan abiertos como nuevos. Introdujo en ellos los ideales del demos, de una igualdad hacia la aristocracia, hacia lo mejor, de unas fuerzas irracionales al servicio de la razón, "piloto del alma".

También las fuerzas irracionales que exaltó Nietzsche están presentes en los mitos platónicos, con el rostro desgarrado de la máscara trágica, con el secreto de las religiones mistéricas, pero todo ello dominado por una pregunta filosófica esencial: ¿Qué es la justicia? Quizá fueron esos mitos los coros de su teatro dialéctico; "la voz que, de cuando en cuando, recordaba algunos de sus ecos perdidos" (Lledó).

En su estudio, Emilio Lledó nos ofrece una agrupación de los mitos platónicos, según sus temas:

a) Mitos escatológicos:
Origen del alma: Fedón 95c ss.; Timeo, 40b ss., y 90a ss.
Caída, infierno, metempsicosis: el carro alado, Fedro 246; el infierno de Gorgias 522a ss.; el mito de Er, República X, 614a; metempsicosis, Fedro 248e, y Fedón 80e; reminiscencia, Menón 81b ss.; naturaleza humana, Timeo 69c ss.; República IV, 436a ss.

b) Mitos antropológicos:
El mito del andrógino, Banquete 189d ss.
El nacimeinto de Eros, Banquete 201d
El mito de Prometeo, Protágoras 320a ss.

c) Mitos cosmológicos: 
Mito del mundo, Cronos, Político 268d; Leyes IV, 713b ss.
El hombre natural, República II, 272a ss.
El mito geográfico, Fedón 107d. La Atlántida, Timeo 20d; Critias 108d ss.

d) Mitos gnoseológicos: 
La Caverna, República VII, 514b ss.

nota bene
No sé de quien es el cuadro que ilustra esta entrada, pero me gustaría saberlo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario