domingo, 21 de mayo de 2017

CONCEPTO KANTIANO DE LA FILOSOFÍA

Filosofía en general


Como sistema, la Filosofía es para Kant un ideal, no una realidad. Por eso no se puede aprender Filosofía; pero se puede aprender a filosofar. Tal y como dice en la "Arquitectónica de la razón pura" (CRP), el filósofo es nada más y nada menos que el legislador de la razón humana. Como legislación, la filosofía tiene dos objetos: la naturaleza y la libertad, o sea, lo que existe y lo que debe ser. Uno es el uso especulativo (o científico) de la razón, el otro el uso práctico.

Kant entiende por Filosofía la ciencia de la relación de todos los conocimientos a los fines esenciales de la razón humana. Y estos fines son principalmente de carácter ético, la emancipación del género humano y la realización de todas sus aptitudes naturales, de ahí el primado de la razón práctica sobre la razón técnico científica. Los avances científicos, si no van acompañados de progreso moral de la humanidad -dice Kant- son "mera lentejuela miserable" ("Idea de una historia universal en sentido cosmopolita").


Concepto mundano


En la Crítica de la Razón Pura, Kant enumera las grandes preguntas de la filosofía como saber mundano (para todo el mundo): 

1. ¿Qué puedo conocer? La cuestión lógica, gnoseológica o epistemológica.
2. ¿Qué debo hacer? La cuestión pragmática o ética. Qué debo hacer para ser feliz (fin natural del hombre) o para merecer la felicidad (fin ético del humano).
3. ¿Qué me cabe esperar? La pregunta metafísica que alude a la esperanza en un más allá feliz y justo, pero sobre todo a la metafísica de la historia y el concepto de progreso.
4. ¿Qué es el hombre? La pregunta más difícil, antropológica, pues el hombre no es sólo un fenómeno de la naturaleza, sino también un noúmeno, es persona, cosa en sí y causa de sí, es decir, el hombre es naturalmente libre.


Concepto académico 

En este sentido científico, la Filosofía estudia para Kant la interrelación y unidad interna de los conocimientos para encontrar su sistema. Es una logística, una metalógica, una lógica general del conocimiento, o un logicismo, según se mire. Estudia las condiciones trascendentales (que hacen posible) el conocimiento y la acción debida.

En su interpretación histórica del concepto académico, Kant está preocupado por las condiciones del progreso científico, y entiende por modelo de ciencia bien construida y segura la mecánica de Newton. La principal obra de Newton -como puede verse en la portada de arriba- se titulaba Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (1687), o sea, Principios matemáticos de física (la física todavía se llamaba "filosofía natural"). Kant se preguntó cómo era posible que el orden matemático, de la aritmética y de la geometría, revelaran la estructura del mundo físico. Es decir, se preguntó cómo era posible que juicios necesarios y a priori (anteriores a toda experiencia) como son los de las matemáticas, fueran sin embargo extensivos a toda experiencia posible (o sea, dieran cuenta del orden de la naturaleza, del orden de los sucesos contingentes, sirviendo para prevenir los acontecimientos). Dicho en términos técnicos, la pregunta filosófica y académica para Kant era: cómo son posibles los "juicios sintéticos a priori".

En relación a esta pregunta técnica, Kant pretendió en su primera crítica, Crítica de la Razón Pura, aclarar si es posible la metafísica como ciencia, esto es, si es posible un saber riguroso sobre los grandes temas de la filosofía primera: la libertad del alma, la existencia de Dios, el orden del mundo. Para Kant, un saber entra en "el seguro camino de la ciencia" si, primero, se prueba empíricamente su verdad, lo cual supone consenso entre los entendidos; segundo, si aplica un método infalible ;y tercero, si cabe en dicho saber progreso, tal y como sucedía ya en el campo de la filosofía natural, o sea en el campo de la Física.

Pero sobre los grandes temas de la metafísica ni hay progreso ni hay consenso. Los filósofos siguen discutiendo si el mundo es finito o infinito, si el alma es libre o no, o si Dios existe y cómo es. Además, como concluirá Kant en la Crítica de la Razón pura, la Teología, la Psicología y la Cosmología, disciplinas de la Metafísica tradicional, no se ocupan de objetos científicos, sino de ideas sin contenido empírico, o tal vez sólo de ideales: la libertad, el soberano bien, el sentido del universo y de la vida. La respuesta, por tanto, a la pregunta capital de si es posible la metafísica como ciencia será negativa, la metafísica no es posible como ciencia, si bien esto no la hace menos valiosa, pues es imprescindible en la práctica, o sea, como Metafísica de las costumbres y fundamento de la Ética. Esto lo desarrollará Kant en distintas obras, principalmente en su segunda crítica: Crítica de la razón práctica


Concepto crítico 

En este sentido Kant entiende por Filosofía el uso público de la racionalidad en un contexto sociopolítico. Como deja claro en su célebre artículo "Qué es la Ilustración" (1784), el uso de la razón que uno hace en calidad de funcionario ha de estar restringido por la ley, pero el uso público de la razón que uno hace en calidad de ciudadano ha de ser libre, de modo que se garantice el contraste de opiniones (libertad de expresión) y el progreso de la humanidad, pues ninguna generación tiene derecho a imponer sus opiniones o sus ideas sobre lo bueno, justo y bello como definitivas.

Concepto histórico y teleológico

A la Filosofía le corresponde la promoción de los fines últimos de la Razón. Es decir, la realización de una humanidad más libre y en progreso incesante, pues todas las disposiciones humanas están destinadas a desarrollarse completamente, si no en cada individuo, al menos en la especie. La racionalidad científico-técnica y política debe someterse a esta idea. 

La historia muestra que el antagonismo entre los hombres ha sido causa de progreso, su insociable sociabilidad. El mismo antagonismo o competencia entre los hombres fuerza a estos a asociaciones cada vez más amplias, de los clanes en tribus y de las tribus en ciudades y de estas en naciones, etc., y la misma guerra ha supuesto innovaciones ventajosas para la humanidad. Pero ya no es el caso, pues la guerra necesita cada vez más recursos e impone una política de opacidad de los gobiernos y de mentiras al ciudadano. Los recursos que se destinan a ella se detraen de la ilustración general. 

La razón exige por tanto la construcción de una Sociedad Civil Internacional. Tal será el problema más difícil de resolver para la razón: el de la construcción de una Constitución internacional perfecta, pero sólo gracias a ella podrían los hombres desarrollar completamente su humanidad. En consecuencia, la razón debe buscar en el devenir histórico la conciliación de libertad y ley, en un orden político que garantice la emancipación del individuo, su conversión de súbdito en ciudadano, y resuelva los conflictos de las naciones, no mediante la guerra, sino por la aplicación de un orden jurídico universal que garantice la paz perpetua.

Un ensayo que explica así la Historia humana ejerce sobre ésta un efecto propulsor porque de la idea que el hombre se hace de sí mismo depende su acción histórica.

Texto para comentar

"Así, pues, disgustados del dogmatismo, que no nos enseña nada, e igualmente del escepticismo, que, en todas partes, nada nos promete, ni aún el descanso en una ignorancia lícita; invitados por la importancia del conocimiento, y desconfiando, tras larga experiencia, con relación a cada uno de los que creemos poseer o de los que se nos ofrecen bajo el título de la razón pura, nos está solamente permitida una pregunta crítica, según cuya contestación podemos organizar nuestra conducta futura: ¿Es, en general, posible la metafísica?"

I. Kant. Prolegómenos a toda metafísica del porvenir que haya de poder presentarse como una ciencia (1783).



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