lunes, 10 de abril de 2017

EL DIOS DE ARISTÓTELES Y EL DE TOMÁS DE AQUINO

Urbi et orbi. Flammarion.

Distinción entre la Teología (metafísica) de Aristóteles y la de Tomás de Aquino.

Es evidente que el dios de Aristóteles es muy distinto del Dios de Tomás de Aquino. Para empezar, el dios de Aristóteles no es un dios CREADOR, Hacedor de la naturaleza, sino un principio físico, consecuencia directa de su concepto de movimiento y cambio, pues todo ser es movido por otro, sin que sea razonable una serie infinita de causas, ha de existir una Causa primera del movimiento. También el dios del Filósofo es un dios natural, que mueve el universo sin moverse, o sea, un Motor inmóvil. Atrae como fin de fines a todas las cosas hacia sí, como el eje de una peonza.


La causa incausada de Aristóteles no es tampoco un ser que se preocupe misericordiosamente de nosotros. Está ensimismado, es 'NOESIS NOESEOS', es decir "pensamiento del pensamiento". Pues en efecto, ¿qué conocerá el pensamiento de dios? Pues lo más perfecto, ¿y qué es lo más perfecto? Aquello que no decae, que no se mueve -hoy diríamos, aquello que carece de entropía-. Y ¿qué es lo que no se mueve? Dios mismo, el principio energético de todo movimiento, el ser en acto en el que todas las potencias están realizadas. Por consiguiente, el pensamiento del dios aristotélico se ocupa de dios mismo, por eso es "comprensión de la comprensión", pura reflexión, nada más que vida teorética o contemplativa.

Por el contrario, el dios de Tomás es el Dios creador del *Génesis* bíblico. Crea el mundo de la nada (una idea que siempre resultó repulsiva a la mentalidad pagana, pues "de la nada nada puede ser hecho" -como dejó escrito Lucrecio). Pero esa "nada" en cristiano significa nada-natural, pues Dios es Espíritu inmaterial y antes del universo sólo hay Dios y Él es un principio TRASCENDENTE, no inmanente, es decir, un ser sobre-natural, "meta-físico" en sentido escolástico.

Aristóteles había sostenido que el mundo era eterno, también los averroístas, siguiendo al Estagirita y a su comentarista Averroes habían sostenido lo mismo. Tomás afirma que pudo haber sido creado por Dios desde su eternidad para la eternidad. Dios crea el mundo como un ACTO DE AMOR (agustinismo), no es pura energía física, sino un Dios misericordioso, un ser necesario cuya esencia consiste en existir (IPSUM ESSE) y dar graciosamente la existencia a sus criaturas (seres contingentes).

El corazón de la ontología de Tomás no es aristotélico, sino platónico: una reinterpretación de la 'méthexis' o participación platónica como DEPENDENCIA EXISTENCIAL. Las criaturas dependen para existir (para ser en acto) del creador. Para Platón, las cosas sensibles participaban de la Idea, imitaban las Formas inespaciales e intemporales; para Tomás, los seres contingentes dependen de la existencia otorgada por la voluntad del Ser PERFECTO (o sea, de Dios).

El Dios de Tomás es un Padre celestial (también un Hijo, es decir Logos divino encarnado, HUMANIZADO, y un Espíritu Santo), el de Aristóteles es más bien una máquina de movimiento continuo, pura energía, al que no es muy sensato amar o rezar. El Dios de Tomás nos reclama como hijos suyos, pues hemos sido creados voluntariamente a su imagen y semejanza.

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