viernes, 19 de junio de 2015

RENACIMIENTO Y HUMANISMO

APERTURA GEOGRÁFICA, CÓSMICA Y TEMPORAL


El Renacimiento es una etapa crítica. Fue anticipado por la recuperación de los textos de Aristóteles en el siglo XII y los comentarios que suscitaron durante la gran época de la escolástica cristiana en las principales universidades. A finales del medievo ciertos monjes como Alberto Magno, Juan Buridano, Nicolás Oresme o Guillermo de Ockam se interesaron por investigaciones físicas, preocupándose ya por contrastar la argumentación racional con la experiencia. Y todavía en el XVI,  la escolástica de Francisco Suárez y otros monjes intelectuales españoles, racionalista, aristotélica sobre todo, triunfará en las universidades, siendo sus obras esenciales en la formación de los principales autores modernos: Descartes, Wolff, Leibniz... Sin bien reaccionan contra ella, echan manos de sus recursos teóricos.

En general, en el renacimiento se producen múltiples movimientos de apertura: hacia el nuevo continente descubierto por Colón, hacia el pasado clásico y su tradición semiolvidada; hacia el futuro con una nueva concepción de las posibilidades de transformación del medio mediante el trabajo humano; y hacia el cosmos, pues resucita la pasión por la astronomía: nuevas observaciones y cálculos permitirán lo que se ha llamado revolución copernicana que promoverá el cambio de modelo, del geocentrismo de Ptolomeo, al heliocentrismo. La evolución elíptica de los planetas en torno al sol, incluida la Tierra, será matematizada por Kepler.

La apertura de la ruta de la seda hacia China (v. los célebres viajes de Marco Polo) consentirá la importación de técnicas que tendrán una relevancia grandísima en el surgimiento de la modernidad: la imprenta, que con tipos móviles será desarrollada por Gutenberg y que permitirá la difusión más barata de la cultura y su extensión a las capas burguesas, la brújula, necesaria en los viajes transoceánicos; y la pólvora, que se usará en Occidente para el desarrollo de armas de fuego. Las fronteras de los nuevos Estados nacionales (España, Francia...) se trazarán a cañonazo limpio.


CIENCIA Y MÉTODO


La ciencia moderna, al contrario que la antigua, resultará de un análisis matemático de la experiencia física, del ensayo o experimento. Animismo, naturalismo, pitagorismo, escepticismo. El pensar se desembaraza poco a poco de supersticiones, fatalismos astrológicos e "ídolos" populares. De ese "matrimonio" entre física empírica y matemática racional nacerá la nueva ciencia de Bacon o Galileo, que se convertirá enseguida, con sus aplicaciones tecnológicas, en el instrumento más potente de transformación de nuestro mundo para las siguientes centurias.

El nuevo paradigma o modelo de explicación de la realidad puede resumirse en los siguientes cambios categoriales


  •  de las esencias a los accidentes.
  •  de la física cualitativa a la cuantitativa.
  •  de las causas últimas a las próximas.
  •  de la causalidad formal y final a la material y motriz.
  •  de la causa ontológica al principio o ley fenoménica como función matemática.


El método resolutivo-compositivo de Galileo conjuga admirablemente el análisis y la síntesis, la intuición y la deducción, la imaginación y el razonamiento: Tras la observación de los fenómenos naturales, identifica sus elementos esenciales, formula hipótesis, deduce consecuencias contrastables y efectúa experimentos, tras de los cuales, si las hipótesis son confirmadas por los hechos, son incorporadas como leyes a un cuerpo de teoría capaz de explicar lo que sucede. Es verdad que el método tiene sus limitaciones, por ejemplo al reconocer como relevantes sólo aquellas cualidades que pueden ser medidas y reducidas a número.





VIEJA Y NUEVA POLÍTICA


Durante el XV y el XVI, se mezclarán los viejos usos medievales con las nuevas costumbres, la superstición y la magia con el saber racional y científico, las filosofías de las grandes escuelas áticas (neoplatónica y peripatética) con las escuelas socráticas menores (estoicismo, epicureísmo, pirronismo...), religiones herméticas, tradiciones místicas alejandrinas o hasta con el ocultismo; el miedo con el afán de aventuras, los descubrimientos de espacios geográficos nuevos (América, el Lejano Oriente) con las exploración imaginaria de utopías (Bacon, Tomás Moro, Campanella...).

Con Maquiavelo nace la figura del intelectual como consejero o asesor del político (de El Príncipe, que así se titula su obra más conocida), consultor o staff que defiende una concepción secularizada e incluso amoral o inmoral del poder político. El Estado moderno busca una justificación al margen de la teología y la ética. Esta "indiferencia moral del Estado" será criticada por Pedro de Ribadeneyra, primero, y por el propio Descartes, luego.

Se redescubre el clasicismo, se refunda en Florencia la Academia platónica. Los llamados humanistas se preocupan sobre todo por la lectura y restauración de los textos clásicos, muchos de los cuales han llegado a Italia traídos por los últimos sabios bizantinos, tras la conquista de Constantinopla por los turcos (1453).




VALORES DEL HUMANISMO


Los humanistas son sobre todo filólogos, grandes conocedores del trivium (dialéctica, retórica y gramática), expertos en idiomas vivos o "muertos" (latín, griego, árabe, el hebreo, arameo). Usan el latín para comunicarse entre sí , aunque hablan ya en la vida privada lenguas distintas. Su formación es amplia y pueden dominar, como Leonardo, vastos y variados campos del saber.

No son filósofos originales. Reinterpretan a los clásicos. Sin embargo promueven una consideración nueva de la dignidad de lo humano. Una idea del hombre distinta a la medieval. En este sentido es pionera la obra de Pico de la Mirandola. En su Discurso a favor de la dignidad del hombre, Pico afirma que Dios hizo a éste de naturaleza indefinida de modo que ha de darse la forma que decida, por sí mismo y libremente. Igual que el escultor talla la forma en el bloque de mármol, así el ser humano tiene que esforzarse por hacerse digno y buscar la felicidad por sí mismo.

El mundo medieval tenía por centro el infierno, que se suponía que ocupaba el centro de la Tierra y esta el centro del universo... El nuevo cosmos tendrá por centro al hombre, entendido como la criatura más perfecta, hecha a imagen y semejanza de Dios, dueña del planeta, un microcosmos capaz de tomar cualquier color como el camaleón, y de adaptarse a cualquier circunstancia, bisagra entre lo bajo y lo alto, lo vegetal, lo animal y lo angélico o divino. La nueva perspectiva es pues antropocéntrica, no teocéntrica. El Homo cuadratus de Leonardo da Vinci es un icono perfecto para expresar esta nueva perspectiva "androcéntrica", pues la mujer quedará apartada todavía de estas recién reconquistadas, humanas "dignidades":




Entre los más grandes humanistas hispanos hay que nombrar a Juan Luis Vives, amigo de Erasmo y de Tomás Moro. Sus Diálogos sobre la educación reivindican la individualidad en psicología y pedagogía. Exiliado de España a causa de la intransigente persecución de los judíos (él era de familia conversa). Enseñó y murió en Lovaina.

Muchas ideas nacidas en la España erasmista del Renacimiento, durante la época de Carlos I y al principio del reinado de Felipe II, darán sus frutos fuera, tras el doctrinarismo católico impuesto por Felipe II a mitad del XVI. Juan Huarte de San Juan, por citar un ejemplo memorable, inventa la psicología aplicada a la formación profesional con su Examen de ingenios para las ciencias, publicado en Baeza en 1575. En esta obra se anticipan concepciones activas de la imaginación y el entendimiento (ingenio) que Kant desarrollará en su teoría trascendental. Lessing le dedica su tesis doctoral y todavía Schopenhauer le cita como fuente.

Del mismo modo la obra de Gómez Pereira o Francisco Sánchez el Escéptico influirán en la metafísica posterior que se haga en Francia, Inglaterra, Escocia o Alemania.

El humanismo renacentista incorpora a nuestra cultura ciertos valores que resultan hoy reapropiables:

1. Su armonismo e irenismo (pacifismo). Pico de la Mirandola hará un esfuerzo por unificar las grandes religiones monoteístas. Algunas de las grandes expresiones artísticas, realizaciones políticas y producciones intelectuales del Renacimiento nacen precisamente de este esfuerzo. Por ejemplo los Diálogos de Amor de León Hebreo. La búsqueda del acuerdo racional como base para dirimir los conflictos mediante el diálogo, y la búsqueda de un factor común que permita la comunicación y entendimiento entre religiones o escuelas filosóficas, como la de Platón y Aristóteles, o entre los grandes maestros paganos y los cristianos.

2.  La idea de que la dignidad del hombre reside en su libertad, en su capacidad de maniobra, en el poder que tiene para construir su destino y regular su acción. Un poder que, desde luego, no es absoluto, sino relativo. La libertad es consecuencia de la autoformación moral y del propio trabajo.



3. La consideración de la educación como formación integral de la persona, una formación que no sólo abarca la inteligencia y sus métodos de análisis científico de la realidad, sino también el ámbito escurridizo de los sentimientos, de la sensibilidad, de la imaginación, de la voluntad y de los valores éticos. Es decir, una educación no sólo científica, sino también artística y ética.

***

Cuestiones

1. Busque información sobre el humanista Juan Pérez de Moya y su Filosofía secreta.
2. ¿Por qué fue condenado a la hoguera Giordano Bruno? Escriba una breve disertación sobre su panteísmo.
3. Escriba una semblanza de Gómez Pereira y otra de Francisco Sánchez el Escéptico.
4. Explique por qué es el hombre para los humanistas un microcosmos. ¿De verdad es sensato pensar que el hombre es el centro del universo?
5. ¿Quién fue Fox Morcillo? ¿Cuál fue su papel en la cultura española del Renacimiento.
6. Investigue la cuestión disputada sobre la autoría de la obra publicada bajo el nombre de Oliva Sabuco de Nantes en 1587: Nueva filosofía de la naturaleza del hombre...
7. ¿Quién tradujo al español los Diálogos de amor de León Hebreo escritos en italiano florentino? Escriba sendas semblanzas sobre autor y traductor.
8. Sintetice y comente el siguientes texto:

"El Renacimiento italiano fue una revolución cultural, porque cambió los valores: de la fe ciega en las Escrituras o el tomismo se pasó al libre examen de la crítica filológica o la Academia Platónica de Florencia; del universo limitado tolemaico se pasó a la pluralidad de los mundos y el sistema heliocéntrico de Copérnico; del método deductivo se pasó a la inducción y experimentaicón prefiguradas por Francis Bacon; el ser humano como individuo y fin en sí mismo tomó carta de naturaleza. El Renacimiento fue el redescubrimiento del mundo y del hombre"

Luis Racionero. Entre dos guerras civiles (Memorias), Barcelona, 2012. Cap. 4. "Política y contracultura".

9.¿Cuáles son las ideas principales del tratado Que nada se sabe de Francisco Sánchez el Escéptico?
10. ¿Quién fue Pedro Simón Abril? ¿Cuáles fueron sus méritos como humanista?

domingo, 14 de junio de 2015

Meditaciones del Quijote

Sancho contempla las piruetas penitenciales de Don Quijote
Ilustración de Gustave Doré

Sorprende el fuerte nervio poético de esta obra de Ortega de 1914, famosa sobre todo porque en ella aparece por primera vez la fórmula: "yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo". La sentencia continúa así:

"Benefac loco illi quo natus est, leemos en la Biblia. Y en la escuela platónica se nos da como empresa de toda cultura, ésta: 'salvar las apariencias', los fenómenos. Es decir, buscar el sentido de lo que nos rodea"

Su discípula, María Zambrano, ratificaría esta misión platónica de "salvar las apariencias", como propia de la razón poética y de su filosofía.

Extrañan en esta obra de Ortega las referencias teológicas, especialmente, porque el Ortega posterior no se ocupó gran cosa  de lo sagrado, ni tuvo sensibilidad para lo religioso, al contrario que su discípula antes mencionada. En la misma página de la cita anterior (322, Obras Completas I, Alianza, 1983), refiriéndose a la importancia de lo pequeño y cotidiano, Ortega afirma:

"no hay cosa en el orbe por donde no pase algún nervio divino: la dificultad estriba en llegar hasta él y hacer que se contraiga. A los amigos que vacilan a entrar a la cocina donde se encuentra, grita Heráclito: '¡Entrad, entrad! También aquí hay dioses'. Goethe escribe a Jacobi en una de sus excursiones botánico-geológicas: 'Heme aquí subiendo y bajando cerros y buscando lo divino in herbis et lapidibus'. Se cuenta de Rousseau que herborizaba en la jaula de su canario, y Fabre, quien lo refiere, escribe un libro sobre los animalillos que habitaban en las patas de su mesa de escribir."

Si el quehacer ético de la vida es apropiarse la circunstancia que el destino o la suerte nos deparan, absorberla, adaptarla a la íntima querencia y vocación, la salvación está también en lo cotidiano, en lo menudo, en lo pequeño. Un poco más adelante, Ortega cuenta la fábula de quien, desesperado, fue a ahorcarse a un árbol, y cuando se echaba la cuerda al cuello, sintió el aroma de una rosa al pie del tronco y ya no se ahorcó.

La tesis de Ortega recuerda también el "Dios entre fogones" de la santa de Ávila, Teresa de Jesús, cuya autobiografía fue decisiva en la conversión de la filósofa Edith Stein, la cual, desde la fenomenología, reflexionó pionera sobre la importancia de la empatía y de la "causalidad sentiente".

Es oportuno citar este año 2015 a la mística española, pues se cumple el quinientos aniversario de su nacimiento. Diré que nada tiene que ver la afirmación de la santa con esa idolatría actual que hace de la culinaria un arte mayor rindiendo culto exagerado al dios menor de las cazuelas y enriqueciendo a sus sacerdotes de guía Michelín.

En 1973 el economista de origen alemán E. F. Shumacher publicó Lo pequeño es hermoso (Small is Beautiful), obra que se encuentra entre los 100 libros más influyentes publicados después de la Segunda Guerra Mundial. En este importante libro -tan recomendado por Luis Racionero-, Schumacher propone una nueva educación que otorgue valor a la metafísica, esto es, a la clarificación de nuestras convicciones fundamentales, así como al uso de "tecnologías intermedias" respetuosas con el medio ambiente y que ayuden a los países del tercer mundo a salir de la pobreza.

Las Meditaciones del Quijote hablan poco del Quijote, pero a cambio nos regalan importantes argumentos y comparaciones. La obra contiene:

- sugestivas reflexiones sobre el amor y el odio. La filosofía -define Ortega- es "ciencia general del amor", donde amor es ese eros que Platón describía como un ímpetu que lleva a enlazar las cosas entre sí: pasión de la síntesis.

- una aguda crítica de la rigidez moral de los españoles, a favor de la tolerancia:

"No me obliguéis a ser sólo español... No metáis en mis entrañas guerras civiles... Yo aspiro a poner paz entre mis hombres interiores y los empujo hacia la colaboración" (o.c. 357). 

- una exposición magistral de la relevancia de conceptos e ideas para dar sentido a la circunstancia, pero que no olvida el limitado papel funcional de la razón, que debe radicarse en las perentorias necesidades de la vida. "La razón no puede, no tiene que aspirar a sustituir a la vida". "Muy lejos nos sentimos hoy del dogma hegeliano, que hace del pensamiento substancia ultima de toda realidad".

- Ortega opone lo profundo de las ideas, a lo latente de las circunstancias. "El mundo profundo es tan claro como el superficial, sólo que exige más de nosotros". La profundidad de algo es lo que hay en ello de reflejo de lo demás, de alusión a lo demás, su sentido.

- El autor discute la distinción entre cultura germánica y mediterránea. Se refiere al importante papel precursor de Grecia y al despertar moderno de aquellas ideas "bajo los cráneos [germánicos] de Galileo, Descartes, Leibniz y Kant".

- Una aclaración de las relaciones entre cultura y vida:

"toda labor de cultura es una interpretación -esclarecimiento, explicación, exégesis- de la vida. La vida es el texto eterno, la retama ardiendo al borde del camino donde Dios da sus voces. La cultura -arte o ciencia o política- es el comentario, es aquel modo de la vida en que, refractándose ésta dentro de sí misma, adquiere pulimento y ordenación".

Gracias a las ideas, la vida adquiere plenitud, claridad. Miramos con los conceptos. Ortega interpreta la Idea de Platón como punto de vista (o. c. 358) en un anticipo de lo que será su doctrina perspectivista.

- Una reflexión sobre la misión esclarecedora, luciferina, de la obra de arte, cuyo tema es siempre el hombre, "las vertientes cardinales de lo humano". En la interpretación orteguiana de los géneros literarios, estos son temas radicales, irreductibles entre sí, verdaderas categorías estéticas.

Ilustración de Gustave Doré


Para Ortega, Don Quijote es dos cosas: un libro y un personaje. Y él investiga el quijotismo del libro, no tanto el del personaje. Cervantes, esa plenitud española, es un campeón del visualismo impresionista mediterráneo, pero "no existe libro alguno cuyo poder de alusiones simbólicas al sentido universal de la vida sea tan grande".

Frente a la inverosimilitud de la literatura ética o fantástica, el Quijote es verosímil. Y es que lo que importa en la novela moderna, género que Cervantes inaugura, no son los personajes, insignificantes, vulgares..., sino su representación por el autor, es la perspectiva del autor lo que logra interesarnos. Es el modo de contar y no lo que se cuenta, lo que en la novela más importa.

La épica trata de un pasado ideal, ese mundo de Aquiles y Ulises no tiene comunicación con nuestra existencia y no es nuestro pasado. Esta esencial lejanía de lo legendario libra a los objetos épicos de la corrupción. Como decía Salustio, estas cosas que no sucedieron son para siempre. La épica es siempre arcaizante, algo viejo, sacramental y rudo. Trata del ἀρχή, de los arcanos, de las cosas que sucedieron primero (principios y causas), únicas sagradas. La épica anida en el útero mítico, por eso nos arranca de la realidad cotidiana, premitiéndonos que nos evadamos de los problemas y miserias de la realidad hacia los reinos de Fantasía.

Sin embargo, al contrario que la épica, la novela trata de la actualidad. Los personajes de la novela son típicos y extrapoéticos, se toman, no del mundo mítico, sino del mundo físico y real vivido por el autor y el lector. La novela juega con ilusión de la apariencia real, en lugar de con las ilusiones de la fantasía.

El Quijote es una burla de los libros de caballerías, esa literatura de evasión, en la que el material histórico, como en la antigua novela griega, es dislocado y reabsorbido por el mito. Caballerías quiere decir aventuras, el último gran retoñar del viejo tronco épico (Ortega pasa aquí por alto la ciencia ficción y sus amazing stories, que no se había desarrollado tanto como hoy mientras él escribe).

Si la épica cuenta historias inverosímiles, asombrosas, increíbles, o sea, patrañas; la novela describe. Las épica cuenta lo que pasó; la novela describe lo que sucede. La aventura quiebra el opresor cristal de la realidad, nos permite escapar al peso grave de la existencia. En la novela, el plano imaginario pasa a un segundo plano y el arte se enriquece con un término más. En el Quijote, ambos mundos se cortan, el imaginario y el real, el poético y el cotidiano. Don Quijote es una naturaleza fronteriza, como lo es, según Platón (y según Eugenio Trías), la naturaleza del hombre. Pues,

"aunque la novela realista haya nacido como oposición a la llamada novela imaginaria, lleva dentro de sí infartada la aventura".

En el nuevo orden de cosas, renacentista y racional, las aventuras maravillosas, la magia milagrosa resultan imposibles. Lebniz declarará que la simple posibilidad carece de vigor, pues sólo es posible lo compossibile, es decir lo que se hace en estrecha conexión con las leyes naturales. Los molinos son molinos y no pueden componerse en gigantes, por mucha voluntad de aventura que Don Quijote exhiba. Además, el renacimiento ha descubierto la intimidad psicológica, el me ipsum: la conciencia, el cogito, lo subjetivo. Cervantes mismo (Ortega no lo anota) reconoció su deuda con el fundador de la psicología aplicada, el genial médico Juan Huarte de San Juan y su Examen de ingenios..., publicado en Baeza en 1575Así que la realidad de la aventura queda reducida a lo psicológico, a un humor del organismo, a un vapor del cerebro, a la locura de Alonso Quijano.

La  novela realista es esta manera oblicua de vivir lo imaginario. Pero necesita de la novela fantástica, de los libros de caballerías. Así lo imaginariamente real necesita lo imaginariamente fantástico. La novela necesita del espejismo de los gigantes, para hacérnoslos ver como molinos. De este modo la realidad y lo actual, indirectamente, como crítica del mito, se convierten en sustancia poética, reabsorbiendo lo ideal. Y la poesía realista acompaña melancólica al mito en su caída.

¡Pero también justicia y verdad son espejismos que se producen en la materia, gigantes buenos elevados sobre los fantoches de nuestras mentiras y nuestras injusticias cotidianas!... Los grandes ideales culturales y la cultura misma, esa vertiente ideal de las cosas, es también un espejismo, una ilusión, pero una ilusión necesaria, complementaria. Además, como Antonio Machado, uno puede renunciar a la gloria del héroe y seguir amando "los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón".

Aunque lo querido sea irreal, la querencia de Don Quijote es real. Si la idea triunfa y renuncia a la realidad, vivimos alucinados. Pero la realidad sin idea carece por completo de sentido y, peor, no puede ser reformada. Cervantes reconoce que la cultura es lo noble, claro y aspirante -lo utópico, diríamos nosotros-, pero, ¡ay!, es una ficción.

"Recuerdos y promesas es la cultura, pasado irreversible, futuro soñado.
Mas la realidad es un simple y pavoroso 'estar ahí'. Presencia, yacimiento, inercia. Materialidad" (o. c. 387).

Según Ortega, el tema poético de la realidad nace fuera de la literatura. Su origen es el mimo, la comedia. Como Cervantes, echa mano Aristófanes de las gentes que halla en las plazuelas, para burlarse de ellas, de Sócrates en Las Nubes. De la comedia -piensa Ortega- nacerá también el diálogo, en el que Platón también describe lo real y se burla de lo real, apoyándose en un interés extrapoético, científico. La novela moderna nace, pues, llevando dentro el aguijón cómico.

Héroe es, precisamente, el hombre decidido a no contentarse con la realidad, a no transigir ni negociar con la circunstancia, obstinado en ser sí mismo y cuya vida es una perpetua resistencia a lo acostumbrado. Sufre extraordinariamente por ello. Don Quijote es un héroe de la voluntad de aventura. Su alterego es ese villano que desconoce el estrato de la vida en que ésta ejercita actividades suntuarias, superfluas, ideales, el plebeyo cuyas acciones son meras reacciones y no verdaderos actos creativos, actos de voluntad.

El Caballero de la triste figura es un héroe trágicómico, héroe y orate a la vez. Su historia satisface al lector porque todos llevamos a un caballero y a un plebeyo dentro, y la vulgaridad del segundo nunca nos irrita tanto como las pretensiones del primero. De lo sublime a lo ridículo, de la fatuidad del reformador a su encontronazo con la dura realidad..., no hay más que un paso. Y entonces se pone de manifiesto la "mixtificación" de la "nueva política", la endeblez del presunto héroe, la inutilidad de sus viejas recetas redentoras y la estafa de sus bálsamos milagrosos.

La comedia vive por tanto sobre la tragedia, la parasita; así como la novela vive sobre la épica a la vez que la critica. La comedia es una reacción conservadora contra el utopismo del reformador, y así nació en Grecia, como reacción contra los trágicos y filósofos que querían introducir dioses nuevos y nuevas costumbres.

"La comedia es el género literario de los partidos conservadores"
"De querer ser a creer que se es ya, va la distancia de lo trágico a lo cómico" (o. c. 396).


jueves, 11 de junio de 2015

Apología de Sócrates


De esta obra primeriza de Platón, Popper decía que era el texto de filosofía más importante que se había publicado nunca. No es un diálogo, aunque se suela editar bajo este epígrafe, pues Platón nos cuenta en la Apología (defensa) el comportamiento de Sócrates, su maestro, ante quienes le juzgaron. Platón fue testigo presencial de lo que cuenta, así que podemos pensar que fue bastante fiel a lo que sucedió históricamente. La imputación era por impiedad (asebeia) y corrupción de menores. Un delito religioso penado con la muerte, pues le acusaban de introducir en Atenas divinidades nuevas... 

La fe religiosa en Atenas, tras la ilustración y la sofística, no era lo que había sido. Por eso es muy probable que se usase el delito de "impiedad" como pretexto y que la democracia buscase en Sócrates un "cabeza de turco" contra el partido oligárquico, pues muchos de sus discípulos pertenecían a dicho partido, y algunos estuvieron complicados en los crímenes de la tiranía de los treinta, impuesta en Atenas por Esparta, tras su victoria definitiva en la guerra del Peloponeso (404 a. C). Sócrates no era un aristócrata (eupátrida), sino un hijo de comadrona y picapedrero y nos consta que no quiso complicarse en las purgas y represiones emprendidas por "Los treinta". Restaurada la democracia, le echaron mano mediante una acusación formalizada por tres sicarios: Ánito, Meleto y Licón. 

El "tábano de Atenas" se comportó ante sus jueces con una dignidad suicida. En lugar de fingir humildad, afectar arrepentimiento y proponer una pena menor,  una multa por ejemplo (que sin duda estarían dispuestos a pagar sus seguidores y discípulos porque Sócrates era pobre), dijo que su labor había sido excelente y que no se arrepentía de nada. Su discípulo Querefonte (que pertenecía al partido democrático) había preguntado al oráculo quién era el ateniense más sabio, y el oráculo le había dicho que Sócrates porque sabía que no sabía. De ahí la frase "Sólo sé que no sé nada", que se le atribuye y que identifica la filosofía, frente a la sofística, como un saber que busca la verdad porque acepta de entrada el no estar en posesión de ella.

Su única convicción había sido ésta: siempre es preferible sufrir injusticia a cometerla, porque la injusticia es la peor enfermedad de la mente, hija de la ignorancia.Según sus propias palabras, él se había pasado la vida animando a los atenienses a que se preocuparan de la perfección del alma (mente, psique), de su virtud o excelencia (areté) y no de los bienes materiales, la voz de su demon (divinidad interior) le impulsaba siempre a preguntarse por la esencia de la sensatez, del valor, de la piedad, de la amistad, etc. Por tan excelente trabajo, el cuidado del alma de sus conciudadanos (terapia psíquica), merecía ser alimentado gratis por la ciudad-estado (polis)... 

Ante semejante actitud, el pueblo falló dos veces en su contra. Así que fue condenado a muerte y ejecutado en el 399 a. C., haciéndole beber un veneno letal: cicuta (la escena representada en la ilustración de esta entrada). Platón jamás perdonó al régimen democrático el asesinato de su mentor, pues le tuvo siempre por un ciudadano ejemplar: el hombre más justo de Atenas. Rinde homenaje perdurable a su maestro haciéndole casi siempre el personaje principal de sus inmortales diálogos. Este personaje (el Sócrates platónico) alude a la suerte del Sócrates histórico en la famosa alegoría de la caverna (República VII). No hay duda de que Platón estaba pensando en él cuando habla del prisionero que se libera de la ignorancia e intenta liberar a sus compañeros de prisión, y al que éstos, ingratos, matarían por ello si pudieran echarle mano... 

jueves, 4 de junio de 2015

Cronología platónica


Vida y contexto histórico

443-429: “Siglo de Pericles”. El gran estratega muere con la peste del 429
428-7: Nacimiento de Aristocles (Platón), 2º hijo de Aristón y Perictione
421: Paz de Nicias (tregua de la guerra del Peloponeso)
415: Alcibíades arrastra a los atenienses a la guerra contra Siracusa (Sicilia)
413: Desastre de Sicilia
411: Triunfo provisional de la oligarquía, al que sigue una ampliación de la democracia.
410: Alcibíades es elegido estratega
407: Platón, con veinte años, ha conocido a Sócrates y rompe sus poemas dramáticos
406: Victoria ateniense en las Arginusas
405: Victoria de Lisandro, general espartano, en Egospótamos
405: Tirano de Siracusa Dionisio I
404: Asedio y capitulación de Atenas. Es destruida su doble muralla. Imposición del régimen de los treinta tiranos, entre los que hay parientes de Platón y discípulos de Sócrates
403: Restauración democrática (Trasíbulo)
399: Juicio y ejecución de Sócrates. Platón marcha a Megara.
395: ¿Viaje a Egipto de Platón?
394: Milita en el ejército
388-387: Primer viaje a Siracusa. Amistad con Dión cuñado del tirano Dionisio y con eleatas y pitagóricos: Filolao, Arquitas de Tarento… Es acusado de complot contra el tirano y vendido como esclavo, y luego rescatado por el cirenaico Anniceris en el mercado de Egina.
387: Fundación de la Academia (durará hasta que la cierre Justiniano en 529)
384-378: Madurez creadora: Fedón, Banquete, República y Fedro.
369-367: Segundo viaje a Siracusa con Dionisio II.
367: Muere el padre de Aristóteles y su tutor le manda a la Academia para su educación.
361: Tercer viaje a Siracusa.
360: Regreso definitivo a Atenas
353: Muerte violenta de Dión

348-7: Muerte de Platón. Queda a cargo de la Academia Espeusipo su sobrino, hijo de su hermana menor Potona. Aristóteles se marcha de la Academia.

martes, 12 de mayo de 2015

El Imperativo Categórico. Sentido y formulaciones éticas


 Definición y fundamento 

Noción central en la ética formal kantiana, un imperativo categórico es lo contrario de  un imperativo hipotético del tipo: “Si quieres ser feliz, no te metas en política”, o “Si quieres la gloria eterna, cumple los mandamientos de la ley de Dios”, etc., donde el mandato, “no te metas en política”, “cumple los mandamientos…”, está condicionado por la hipótesis de lo que deseas (en cursiva).

Todos deseamos la felicidad. Es un hecho natural. Pero cada uno de nosotros la busca de forma diferente, porque todos somos distintos. Los juicios que refieren a hechos son contingentes, pueden ser verdaderos o falsos, como los mismos hechos, eventos o fenómenos son contingentes porque pueden darse o no darse, así que los mandamientos que tienen por contenido o principio la experiencia no obligan necesariamente. Uno puede preferir el infierno en lugar de la gloria, o la fama en lugar de la tranquilidad ¿Y si a X le hace feliz fastidiar al prójimo? ¿Y si Y prefiere entregarse a la lujuria, la pereza o la ira, en lugar de ser sobrio, diligente o calmado? ¿Y si alguien prefiere el adulterio a la fidelidad y abandona a sus hijos para fugarse con la vecina? Eso sucede todos los días.

Como Kant quiere universalizar la ética, como una deontología que sirva para cualquier criatura racional, independientemente de su estatus social, raza, credo, orientación sexual, etc., como quiere evitar cualquier privi-legio, el imperativo o mandamiento que regule las costumbres debe obligar necesariamente y por tanto debe ser incondicionado, es decir, a priori, puramente racional, independiente de la experiencia y de lo que deseamos por naturaleza. La conducta verdaderamente digna será aquella que se ajuste al deber por respeto al deber mismo, al margen de cualquier interés natural, tanto si nos gusta como si nos disgusta cumplir con nuestro deber.

De este modo, pierden consistencia esas falacias tan frecuentes de "me comporto mal porque todo el mundo lo hace así", "engaño para no ser engañado". Éticamente es para Kant muy pernicioso usar la experiencia como fuente para decidir qué debo hacer, igual que sería estúpido planificar el futuro basándose en los múltiples errores que la humanidad ha cometido en el pasado. De este modo, el progreso sería imposible. En ética es obligatorio ser platónico. Uno debe comportarse siguiendo principios racionales (ser un hombre de principios) y no mirando a lo que hacen los demás o a lo que sucede en el mundo, donde, claro está, abundan las injusticias. Uno debe ser justo con independencia de que sea afectado por injusticias. Del mismo modo que uno debe tratar con benevolencia al misántropo, aunque no pueda amarle.

1. Perfecciónate

Por eso, Kant busca una fórmula vacía de contenido empírico, que sirva para cualquier persona, puramente racional y a priori. La fórmula más sencilla del imperativo categórico será: Perfice te, o sea, Perfecciónate. Kant no nos dice cómo debemos perfeccionarnos. Eso es cosa nuestra. Sapere aude, ¡atrévete a saber! Ese lema de la Ilustración apela también el venerable mandamiento délfico adoptado por Sócrates: conócete a ti mismo y, mas kantianamente, atrévete a usar tu propia razón para saber qué debes hacer en concreto. Y lo que la razón nos exige en su uso práctico es que determinemos el querer racionalmente, osea, la voluntad, de acuerdo al último y más completo fin ético, es decir el bien o la virtud. De ahí una de las posibles formulaciones del imperativo categórico:

2. Principio de autonomía de la voluntad

“Obra de tal manera que la voluntad pueda considerarse a sí misma, mediante su  máxima, como legisladora universal”

Como sabemos, Kant distingue entre uso práctico-pragmático (o técnico) de la razón y uso práctico- ético. Una distinción capital. El fin práctico y empírico de nuestra vida es por naturaleza la felicidad, pero el fin ético es la dignidad. La razón pragmática usa máximas de conducta, por ejemplo uno puede adoptar por máxima el consejo de Epicuro: “Vive oculto”.

¿Cuándo una máxima obliga éticamente, es decir, cuando puedo estar seguro de actuar como legislador universal? ¿Cuándo una máxima deviene ley moral y me obliga necesariamente como imperativo categórico? El criterio de validez ética de una máxima es su universalizabilidad. Y de ahí una de las formulaciones posibles del imperativo categórico:



3. Principio de universalizabilidad

“Obra según una máxima tal que puedas querer que se torne ley universal”.

Que se torne ley universal significa que recoja el fin de fines de la humanidad en general, que históricamente tiene que ver con el equilibrio entre seguridad y libertad, con la paz perpetua y el sometimiento de las disputas nacionales a derecho internacional. En la práctica cotidiana, el deber me obliga a considerar que el prójimo es, como yo, no sólo un hecho físico, sino también un ser inteligible, esto es un noúmeno, una entidad metafísica, o sea, una persona. Persona es precisamente lo que no puede ser de ningún modo cosa, lo que no puedo reducir a objeto, ni técnico ni científico. Los seres humanos somos fenómenos del mundo y como objeto de la ciencia podemos contar como fríos hechos, pero en el plano ético somos personas, dignos por tanto de ser tratados como tales. De ahí otra formulación del imperativo categórico:

4. Principio humanitarista: 

“Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca meramente como un medio”.

Los seres humanos nos instrumentalizamos y usamos como medios continuamente. Es lo que sucede cuando el zapatero entrega sus zapatos al médico que, por su parte, le cura de un catarro, o cuando le rasco la espalda a mi compañera para que ella me la rasque a mí, o cuando le pido una copa al camarero y a cambio le entrego unas monedas... El “pecado” no está en usar al otro como medio para lograr otro fin, sino en olvidarnos de que ese instrumento, además de un "fenómeno" natural, es persona metafísica, esto es, una entidad libre, digna, inteligible, y  un fin para sí mismo.  

Y ese fin es infinito porque las personas individuales son, paradójicamente, indefinibles. Su tarea ética, la de perfeccionarse, es infinita y reclama un horizonte anímico de inmortalidad. Por otra parte, el imperativo categórico nos obliga incondicionalmente. Haz lo que debes, te guste o no, te haga feliz o no. Es inútil esperar la felicidad del buen comportamiento en esta vida, igual que suele suceder que el malvado queda impune. 

Por lo tanto, la razón en su uso ético reclama también un punto de ajuste final entre virtud y felicidad, entre dignidad y alegría permanente. La conducta digna no nos garantiza la consecución de la felicidad, sino su merecimiento. La ética de Kant no es eudaimonista. El problema de ser feliz es un problema técnico o pragmático, pero no ético. El problema ético es hacerse digno de la felicidad, o sea, fundar razonablemente la esperanza, pues la esperanza de salvación (de alegría segura y permanente) alcanza su fundamento razonable en la experiencia ética. Es decir, si me comporto dignamente puedo esperar que Dios me conceda al fin la felicidad, pero no al revés. La ética fundamenta ahora la teología en una posición próxima al deísmo y moralismo de Voltaire. Aunque para Kant, no sabemos si Dios existe, puesto que Dios no es un objeto sometido al tiempo y al espacio y por consiguiente la teología es imposible como ciencia. Sin embargo, hemos de actuar como si el Soberano Bien (uno de los nombres kantianos de Dios) fuera posible. Es más, el Ideal de la razón pura es imprescindible como regla regulativa en la práctica, igual que la suposión de la libertad, de un orden del universo y de la inmortalidad del alma. Pues Dios es así un fin de fines, un horizonte de perfección posible. De ahí la...

5. Formulación teleológica del imperativo categórico, a la que también podríamos llamar teológica

“Cada uno debe proponerse como fin último el soberano bien posible en el mundo”. 

Ese “en el mundo” indica que, muy en la línea de la secularización ilustrada de la religión, la divina “providencia” se ha convertido en progreso, aun todo lo irregular que se quiera: un paso adelante, dos atrás, tres adelante, uno atrás, dos adelante… Considerada la historia universal con perspectiva, los humanos caminamos hacia una sociedad mejor. Esto es suficiente. El Soberano Bien es ahora una meta regulativa de una metafísica secular de la historia.

El intencionalismo, precedente estoico y límites


Habitualmente se ha visto en la ética formal kantiana una ética muy original, que pretende definirse como contraria a toda la tradición occidental de "éticas materiales", que son aquellas que nos dicen qué debemos o no debemos hacer en concreto, es decir, éticas con contenido empírico. 

Sin embargo, la ética kantiana tiene un venerable precedente en el intencionalismo estoico, en el que también el cosmopolitismo, el humanitarismo y la universalizabilidad contaban como criterios de valor. Lo que cuenta en ambas éticas, la estoica y la kantiana, es la determinación de la voluntad, es decir, la intención, puesto que en este mundo sólo la voluntad puede ser buena o mala, todas lo demás cosas pueden hacernos más o menos felices, pero son éticamente indiferentes.



Sobre este dogma de que "la intención es lo que cuenta" (éticamente) conviene reparar en la facilidad con que los humanos nos engañamos a nosotros mismos a propósito de cuáles sean nuestras verdaderas intenciones. El maltratador, por ejemplo, suele excusarse diciendo que sus insultos o vejaciones buscan mejorar (perfeccionar) a su víctima, pero en realidad su crueldad sirve a otros propósitos... El niño desde pequeño dirá que "el no quería" cuando le reprochemos un mal que ha hecho, el "fue sin querer queriendo" no es simplemente una gracia de El Chavo del 8, sino una condición universal de la paradójica voluntad humana. El mismo Kant habla de la insociable sociabilidad para referir al antagonismo creativo de los humanos. 

Por eso el dicho de "El infierno está empedrado de buenas intenciones". Es decir, que no sólo cuenta lo que pensamos que es el fin de nuestra acción, sino lo que hacemos realmente. El fin no justifica los medios y malos medios acaban pervirtiendo fines. Es el caso sangrante del terrorismo. 



Cuestiones

1. ¿Es posible un comportamiento por deber, completamente altruista y desinteresado sin otro motivo ni interés más que el respeto a la ley?
2. Justifique que, considerando Kant la misantropía siempre odiosa, afirme que debemos tratar con benevolencia al misántropo.
3. ¿Cuáles son las tres obras éticas de Kant? ¿Cuándo las publicó?
4, ¿Cuáles son, según Kant, los fines históricos de la razón? ¿Es Kant historicista?
5. Distinga entre imperativos éticos y juicios estéticos. ¿No emite juicios la razón en su uso práctico?
6. Distinga entre comportamientos conforme al deber, contrarios al deber y por deber... ¿cuáles de ellos tienen valor ético? 


martes, 7 de abril de 2015

Burckhardt y Nietzsche

El historiador y el profeta nihilista

Con veinticuatro años Friedrich Nietzsche (FN), gran esperanza de la filología alemana, fue nombrado catedrático en la universidad de Basilea. En ésta descollaba el historiador suizo Jacob Burckhardt (JB, 1818-1897), veintiséis años mayor que FN, autor de dos libros magistrales sobre el Renacimiento italiano. Nietzsche le admiraba por su extraordinaria aptitud para estimular la imaginación y por su esteticismo. Se puede decir que descubrió la superioridad del arte clásico leyendo y oyendo a Burckhardt.

Simpatizaron. Pero Burckhardt no era un espíritu vulgar y se percató pronto de la voluntad de Nietzsche de extraviarse mortalmente, así que se separó prudentemente de él. Lo explica Thoman Mann en su excelente ensayo “La filosofía deNietzsche a la luz de nuestra experiencia”. JB dejó caer a FN con indiferencia, según T. Mann, cuando una oscura pasión empujó a Nietzsche hacia lugares intransitables.

sábado, 28 de marzo de 2015

Sustancia 1ª y 2ª (Aristóteles)


Pregunta Carmen Mota:

Hola profesor, hay dos cuestiones de Aristóteles que no he podido responder con el manual, ¿me las podría explicar?

1. ¿En qué sentido es la sustancia soporte y sujeto?

2. ¿Por qué para Aristóteles las esencias sólo secundariamente son sujetos?

Estimada Carmen:

¡muy bien por tener el valor y la curiosidad de preguntar!

Respondo a la primera pregunta:

Construye cualquier proposición (o sea, frase que puede ser verdadera o falsa), su sujeto siempre será una sustancia, bien primera o bien segunda. Ejs.:

1. "Esto es una carta", donde el deíctico "esto" señala una sustancia individual concreta, es decir una sustancia primera.