sábado, 9 de enero de 2010

Tercera vía

(Dcha. foto del físico británico Paul Davies)

La vía de la contingencia y la necesidad siempre ha sido mi favorita del Itinerarium mentis in Deum.
Resulta en efecto difícil de concebir un universo en que todas las cosas, todos los entes, sucesos, procesos, sistemas o leyes, sean contingentes, o sea, puedan no existir, pues en tal caso, si suponemos un tiempo infinito, o si abarcamos el conjunto de los entes naturales como contingente él mismo, en algún momento nada habría habido, y por consiguiente nada habría ahora, pues de la nada nada puede proceder.
La razón humana, en su uso libre y natural, parece exigir o pedir la creencia, suposición o postulado de, al menos, un ente necesario y por consiguiente infinito, es decir, de un ente que no pueda no existir, de un ente no-contingente.

Sin embargo, según Paul Davies (Dios y la nueva física, 1983):

"este argumento fracasa víctima de su propio éxito, puesto que supone ampliar la definición de 'Universo' para incluir a Dios. ¿Cuál es, entonces, la explicación del sistema total compuesto por Dios más el Universo físico del espacio, el tiempo y la materia? En resumen, ¿qué es lo que explica a Dios? El teólogo responde: 'Dios es un ser necesario que no tiene necesidad de explicación; Dios contiene en Sí mismo la explicación de su propia existencia.' Pero, ¿quiere esto decir algo? Y si es así, ¿por qué no podemos usar el mismo argumento para explicar el Universo? En efecto, podríamos aducir igualmente que el Universo es necesario y que contiene dentro de sí mismo la razón de su existencia".

Tomás de Aquino podría replicar que no es esto lo que nos muestra la experiencia, pues cuanto vemos es contingente, y hoy sabemos que incluso las estrellas (que la astronomía clásica suponía inmortales) también son contingentes.

Paul Davies sigue argumentando:

"La idea de un sistema físico que contiene su propia explicación puede parecer paradójica (...). Aunque admitamos (ignorando los efectos cuánticos) que cada suceso es contingente y depende para su explicación de algún otro suceso, no hay razón para concluir que esta serie debe continuar indefinidamente o que deba tener su origen en Dios, sino que puede tratarse de un bucle cerrado. Por ejemplo, los siguientes cuatro sucesos, u objetos, o sistemas, pueden tener la siguiente relación de dependencia:He aquí una explicación en cadena: la materia está compuesta de moléculas, las cuales están compuestas de átomos, que a su vez están compuestos de electrones y núcleos y estos últimos están compuestos de protones y neutrones. Desde los griegos, se ha supuesto que esta cadena explicativa tiene un fin, es decir, que debe haber un pequeño número de partículas verdaderamente elementales que no tengan partes internas y que constituyan los bloques estructurales de toda la materia. Tarde o temprano, de acuerdo con esta tesis, cuando podamos sondear en regiones aún más pequeñas dentro del átomo, se acabarán descubriendo estas partículas fundamentales sin estructura. En la actualidad esta teoría cuenta con un fuerte apoyo experimental en el marco de la llamada teoría de los quarks.
Una imagen alternativa, permitida por las extrañas propiedades de la teoría cuántica, es que, en cierto sentido, no existen en absoluto partículas elementales. Por el contrario, cada partícula (al menos cada partícula subnuclear) está hecha a partir de las demás. Ninguna partícula es elemental o primaria, sino que cada una contiene algo de la identidad de todas las restantes. La idea de un sistema de partículas que se crean unas a otras recuerda la historia del muchacho que cayó en una ciénaga y consiguió salir de la misma tirando de las correas de sus propias botas. De este modo, podemos concebir un Universo que contiene su propia explicación en términos de interacciones físicas naturales.
El teólogo -o un metafísico- replicará que un bucle como el de la figura anterior no incluye la coordenada temporal, pero, si el universo es temporal y autosuficiente, tal bucle supone el absurdo lógico (círculo vicioso) de que un suceso sea condición de sí mismo, anterior y posterior a sí mismo, como si alguien pudiera ser a la vez hijo y padre de sí mismo. Dado que Dios es infinitamente poderoso e infinitamente sabio, y, por tanto, el ser más simple imaginable, es mucho más probable que contenga en Sí mismo la razón de su propia existencia antes de que lo haga el Universo, el cual es complicado y especial en sus distintas características particulares:
'Es muy poco probable que exista un Universo sin causa, pero es mucho más probable que exista un Dios sin causa. La existencia del Universo es extraña y desconcertante. Se puede hacer comprensible si se supone que ha sido causado por Dios...'".

Paul Davies admite que esta réplica resulta muy convincente.

"Cuesta creer que este intrincado Universo exista por simple casualidad [¡ojo! no cunfundir con causalidad, en cierto sentido es lo contrario] y es difícil aceptar que la razón de la existencia del mismo sea un hecho inexplicable. En cambio, una mente única, simple e infinita (a pesar de que la razón lógica de su existencia nos pueda dejar confusos) parece decididamente un candidato mucho más plausible para algo que deba existir por necesidad"

Pero otros científicos ponen en duda la afirmación de que una mente infinita (Dios) sea más sencilla que el Universo. Sabemos por experiencia que la mente sólo se da en aquellos sistemas físicos que están por encima de un cierto umbral de complejidad..., a fin de cuentas, el cerebro es un sistema tremendamente sofisticado. Cabe también preguntarse si tiene sentido hablar de una mente que existe fuera del tiempo. Hoy más que nunca parece que estamos próximos a asociar el pensamiento y la conciencia a la naturaleza profunda del tiempo. Además, si la predicción de la singularidad inicial (anterior al Big Bang) se da como válida, el Universo empezó en un estado de temperatura infinita, densidad infinita y energía infinita. ¿No es esto tan plausible como una mente infinita? Y no podría también imaginarse esta Singularidad Inicial, anterior al tiempo, como algo muy próximo a la idea filosófica de Dios, de un Dios que estalla, como un Uno plotiniano, y del que emana, al fin, el cerebro, la mente y la conciencia libre?

Ejercicios

1. Escriba una semblanza sobre el teólogo y filósofo Raimon Panikkar (1918-2010).

2. Comente su texto:
"Las pruebas de la existencia de Dios en la escolástica cristiana sólo prueban la no-irracionalidad de la existencia divina a aquellos que ya creen en Dios. De otro modo, ¿cómo podrían reconocer que la prueba 'prueba' aquello que buscan? Es evidente que lo probado depende del probans -lo que prueba- y que el probans es mucho más fuerte, más potente, que lo probado."
R. Panikkar. Iconos del misterio. La experiencia de Dios, 5. Barcelona 1998



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