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| Folio del manuscrito Boèce: De consolationes philosophiae, Tours?, hacia 1460 |
Análisis de ideas, crítica y comentario de textos clásicos. José Biedma López, Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación (Universidad de Granada).
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| Folio del manuscrito Boèce: De consolationes philosophiae, Tours?, hacia 1460 |
Cuenta Boccaccio que los ciudadanos de Atenas dudaron entre elegir como dios protector al señor de los océanos, Poseidón, o como tutelar civil a la diosa de la sabiduría: Atenea. Zeus puso fin a la rivalidad entre los dos dioses que se disputaban el patrocinio de la ciudad, permitiendo que los ciudadanos votasen. En su campaña electoral, Poseidón tocó con su tridente una roca e hizo brotar el agua, pero era salada, así que servía para poco. Atenea hizo crecer un olivo, aquel árbol se adaptaba bien a las duras condiciones del Ática y aportaba combustible y alimento, por lo tanto los atenienses eligieron como patrona celestial a la divina señora.
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| Musgo, foto JBL, 16 enero 2021. Cerros de Úbeda |
Tito Lucrecio Caro (91-51 a. C.) es sin duda el discípulo
latino más famoso del griego Epicuro de Samos (341-270 a. C.). Lucrecio recoge
y expresa las doctrinas principales de la escuela epicúrea en su extraordinario
poema De Rerum Natura (De la naturaleza de las cosas). Su propósito es librar
al ser humano del temor de los dioses y del miedo a la muerte y ofrecerle así
una guía para la paz del alma.
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| Wittgenstein niño |
"Sólo una cosa es necesaria: ser capaz de ver con una actitud contemplativa todo lo que a uno le ocurre. ¡RECOGERSE! ¡Que Dios me ayude!"
"Es infinitamente difícil resistirse siempre al mal. ¡Con el estómago vacío, y sin haber dormido bien, resulta difícil servir al espíritu!"
L. Wittgenstein. Diarios secretos, 1914.
CONFERENCIA SOBRE ÉTICA
Texto y comentario
“Es decir: veo ahora que estas expresiones [las de la ética y la religión] carentes de sentido no carecerían de sentido por no haber hallado aún las expresiones correctas, sino que era su falta de sentido lo que constituía su mismísima esencia. Porque lo único que yo pretendía con ellas era, precisamente, ir más allá del mundo, lo cual es lo mismo que ir más allá del lenguaje significativo. Mi único propósito- y creo que el de todos aquellos que han tratado alguna vez de escribir o hablar de ética o religión- es arremeter contra los límites del lenguaje. Este arremeter contra las paredes de nuestra jaula es perfecta y absolutamente desesperanzado. La ética, en la medida en que surge del deseo de decir algo sobre el sentido último de la vida, sobre lo absolutamente bueno, lo absolutamente valioso, no puede ser una ciencia. Lo que dice la ética no añade nada en ningún sentido, a nuestro conocimiento. Pero es un testimonio de una tendencia del espíritu humano que yo personalmente no puedo sino respetar profundamente y que por nada del mundo ridiculizaría” (L. Wittgenstein, 1930).

Eventos de situación y contexto:
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| Retrato imaginario de Epiménides el cretense |
Cuentan que Epiménides el Cretense hizo un largo viaje a Oriente para entrevistarse con Buda. Tuvo sus dificultades porque Buda no se hacía el encontradizo, pero al fin le halló y le preguntó:
- ¿Cuál es la mejor pregunta que se puede hacer y la mejor respuesta
que se puede dar?
Buda contestó:
- La mejor pregunta que se puede hacer es la que tú me has hecho y la
mejor respuesta la que te he dado.
Tal vez fue entonces cuando afectado por un eterno y grácil bucle como un
logos-pescadilla que se muerde la cola, Epiménides el Cretense, sabedor de que
“todos los cretenses son mentirosos” es una generalización arbitraria, inició
una larga siesta de cincuenta y siete años.
¿Qué le despertó, quién, cuándo?