DISPUTATIO DE RELATIVIS
Análisis de ideas, crítica y comentario de textos clásicos. José Biedma López, Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación (Universidad de Granada).
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| Ernst Haeckel, 1906. Fuente Wikipedia |
Me divertí mucho discutiendo en la e-lista Symploké de la Universidad de Oviedo con los gustavo-buenistas defendiendo yo precisamente esta misma tesis de que la noción de materia tiene una referencia tan borrosa como la de espíritu viviente o élan vital, pues la materia hoy se descompone científicamente en partículas de energía conocidas y desconocidas, computables y misteriosas, y lo mismo se habla de una materia que de una energía obscura, es decir que la materia prima como arcano de todo, por debajo de los elementos estructurados de Dimitri Mendeléyev, sigue siendo ese “no sé qué” indeterminado del que habló Aristóteles, o esa khora a la que el Demiurgo dio forma y sintaxis según los platónicos.
| Hedonismo. Óleo de Ana Roldán Sánchez (*1960, Málaga) |
| Iphiclides feisthamelii, chupaleches, Agosto 2022 foto JBL |
Pregunta Arturo Santos: ¿Por qué el término o la expresión "amor platónico" está mal utilizada?
No necesariamente mal usada, si acaso podríamos decir que
usada superficialmente para referir a un amor que no se reduce al "comercio
carnal": un amor espiritual, una delectación puramente psíquica entre amantes y productiva de razones y buenas obras.
La teoría platónica del Eros, la "Erótica" del ateniense, es muy
compleja. En el Banquete (Symposium, Convivium) se plantea el problema del
Eros refiriendo ante todo a una divinidad, que también representa una fuerza
cósmica o una potencia anímica universal, del "todo con alma" (pan ensychon), del animal cósmico que es
el universo para el Platón del Timeo.
Cuenta su biógrafo Cornelius que a Spinoza (1632-1677) le gustaba observar cómo se comportaba una mosca arrojada a la red de una araña que vivía en un rincón de su habitación y dicen también que la situación le causaba risa. Jorge Bustamante traduce y recuerda a Segismundo Krzyzanowski, del que Siruela ha publicado siete relatos bajo el título La nieve roja (2009) y ediciones del subsuelo su novela: El club de los asesinos de letras (2012).
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| Manuscrito de Leibniz |
Leibniz define la mónada como una sustancia simple e
indivisible y por tanto sin extensión[1] ni
figura. “Allí donde no hay partes, tampoco hay extensión”. Las mónadas son los
verdaderos átomos o elementos imperecederos de la naturaleza. Sólo pueden
comenzar por creación y concluir por aniquilación.
“El espacio, lejos de ser
una sustancia, ni siquiera es un Ser. Es un orden, como el tiempo, un orden de
las coexistencias, como el tiempo es un orden entre las existencias que no
están juntas. La continuidad no es una cosa ideal, sino lo que hay de real es
lo que se halla en este orden de la continuidad” (Akademie-Ausgabe, Transkiptionen 1914, Nr. 144, pág. 183)[2]
Las mónadas carecen de ventanas o poros[3] y cada
una es diversa de cualquier otra, “pues nunca se dan en la Naturaleza dos Seres
que sean perfectamente el uno como el otro, y en donde no sea posible hallar una
diferencia interna o fundada en una denominación intrínseca”, según el Principio de los indiscernibles por el
cual no pueden darse en la naturaleza dos cosas singulares que sólo se
distingan según número[4].