
Eventos de situación y contexto:
Análisis de ideas, crítica y comentario de textos clásicos. José Biedma López, Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación (Universidad de Granada).

Eventos de situación y contexto:
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| Retrato imaginario de Epiménides el cretense |
Cuentan que Epiménides el Cretense hizo un largo viaje a Oriente para entrevistarse con Buda. Tuvo sus dificultades porque Buda no se hacía el encontradizo, pero al fin le halló y le preguntó:
- ¿Cuál es la mejor pregunta que se puede hacer y la mejor respuesta
que se puede dar?
Buda contestó:
- La mejor pregunta que se puede hacer es la que tú me has hecho y la
mejor respuesta la que te he dado.
Tal vez fue entonces cuando afectado por un eterno y grácil bucle como un
logos-pescadilla que se muerde la cola, Epiménides el Cretense, sabedor de que
“todos los cretenses son mentirosos” es una generalización arbitraria, inició
una larga siesta de cincuenta y siete años.
¿Qué le despertó, quién, cuándo?
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“¡Oh
hermanos míos, hay mucha sabiduría en el hecho de que exista mucha mierda en el
mundo!” Así habló Zaratustra en “De
las tablas viejas y nuevas”, 14.
En su ensayo sobre Freud[1],
Paul Ricoeur acuñó el nombre Escuela de
la Sospecha para referirse a la tríada Marx-Nietzsche-Freud. Los tres
pensadores estarían unidos por algo más que su cultura alemana y su proximidad
temporal, se entregaron a parecida labor de “desenmascaramiento” filosófico:
deseaban poner al descubierto las mistificaciones y oscuras motivaciones del
idealismo, del moralismo, de la falsa consciencia burguesa.
La expresión de Paul Ricoeur tuvo éxito porque Marx,
Nietzsche y Freud dieron el golpe de gracia a la filosofía clásica, firmaron su
partida de defunción, desataron definitivamente el nudo que vinculó con la
metafísica a cien generaciones de filósofos.
CONTENCIÓN SOCRÁTICA O DISFRUTE IDIOTISTA
Aunque se incluye a Aristipo de Cirene (435-350) entre los socráticos, el cirenaico hizo capa hedonista de la austera túnica de Sócrates, proclamando los deleites de la vida como su mejor fin, o sea, el placer como bien supremo. Eso sí, como Aristipo era listo además de vividor y había bebido del racionalismo de Sócrates, buscaba la felicidad en la vida cómoda muy racionalmente, o sea usaba la razón para satisfacer sus pasiones (Hume no le atribuía otra función a la razón, sino esa misma, un papel instrumental. La razón no impone fines, lo hace la pasión, sino que es el más sofisticado de nuestros recursos para satisfacer nuestros deseos).
Antonio de Guevara y el nacimiento
del ensayo moderno
Libro aúreo de Marco Aurelio
Formó parte de la junta de 24 teólogos que en Valladolid dictaminaron sobre las obras de Erasmo. Aunque fue nombrado obispo de Guadix, todavía acompaña al emperador en la empresa de Túnez (1535-1536). Presenció su coronación en Roma y predicó en el funeral de la emperatriz (Toledo, 1538). Falleció en Mondoñedo, de cuya diócesis había sido nombrado obispo.